¡Este es el primer viaje con Adriana! (que esta deseosa de aparecer en el blog por primera vez). Después de pegarse un vuelo larguísimo, no pasó ni 24h en Yakarta que ya estábamos rumbo a Lombok. Y es que no había ni un momento que perder, ¡que el gran durian (como llaman popularmente a Yakarta) es muy feo! La idea era llegar a Lombok, coger una lancha hasta Gili Trawangan para pasar fin de año, movernos a Gili Air (una isla más tranquila), y el tercer día pasarlo descubriendo Lombok. Todo muy apretado.
Primera vez volando con Lion Air (toda una experiencia)
Nos esperaban 2 horas de taxi hasta el puerto…
Durante el viaje nos dimos cuenta de lo preciosa que es la isla de Lombok. Toda verde, desierta y auténtica. Nos explicaron que unos inversores están planeando invertir para transformarla en el nuevo Bali. Espero que no sea cierto… Aque os pongo algunas fotos hechas durante el trayecto:

A lo lejos, las islas Gili, nuestro destino:

Al llegar al puerto nos encontramos a una avalancha de gente intentando timarte para meterte en los barcos de la manera más cara posible. Hay un solo puesto oficial. Comprad los tickets ahí. Yo no lo hice. ¡La novatada se paga!
En el “barco” hacia Gili
Llegada a la isla
Mercado de comida local
Las islas son una maravilla, y no permiten el uso de vehículos a motor, por lo que resultan muy tranquilas. (Aparte de los eventuales gritos a todas horas de las mezquitas como en toda Indonesia…). El hotel era muy decente y el personal encantador. Lo lleva una rusa que se ha casado con un indonesio. Por si alguien viene, el nombre es Welcome Inn.
Increíble pero cierto: ¡¡31 de diciembre!!
Estuvimos vagueando con Lucia y Mónica (amigas de Yakarta), haciendo snorkel en la playa intentando ver tortugas. ¡No vimos ni una! (y fuimos los únicos). Luego, para la noche de año nuevo, a cenar pescado y marisco que escogimos nosotros mismos. Nos decantamos por barracuda, unas gambas, y otros peces que no conozco:


La cena de año nuevo, a pié de playa, y con compañía inmejorable.
Unas gambas para acompañar
En cuanto a las uvas, Mónica y Lucia tuvieron la bonita idea de utilizar Lichis (o lo que fueran), que era lo más parecido. Lo malo, ¡son 10 veces más grandes que una uva!
Pelando las “uvas”
Y se hicieron las 12…
Lógicamente nadie se acabó ni la mitad…
¡A ver quien se acababa estas uvas!
Por la noche un poco de fiesta, aunque al día siguiente nos despertábamos pronto para cambiar de isla, así que fuimos un poco abueletes y a dormir.
El desayuno, que nos trajeron a la terraza de la habitación, increíble: café, fruta pelada, crepes… ¡Para empezar bien el día!
¡Una de tantas crepes!
El día no pintaba mal

¡Por fin en Gili Air!
Algo que hay que saber de Indonesia, es que sus habitantes todavía no respetan demasiado el medioambiente, y en muchas ocasiones te encuentras en lugares paradisíacos, como este:
El paraíso dicen…
Los bungalows de Gili Air (Tyrell cottages), los mejores que he estado hasta el momento.
El día se empezó a tapar, así que nos fuimos a dar una vuelta por la isla, que no era muy grande.
¡Otra crepe! (y van 2)
Y nos sorprendió la lluvia
La isla, al igual que Gili Trawangan, no acepta vehículos a motor, y se encuentran paseando todo tipo de animales. Adriana, que parece que no tiene una casa en el campo, se quiso hacer una foto con uno de los animalejos. (Esta gente de ciudad…)
Por la mañana ya sólo nos quedaba nuestro último destino: la isla de Lombok. Ahí íbamos a dormir en el Surfers Inn con Lucia y sus amigas, en la zona sur de Kuta. Dejábamos las Gilis encantados, aunque nos habían hablado tan bien de Lombok que no podíamos esperar a llegar. El día prometía, y más nos valía después de la lluvia del día anterior.


El barco que nos llevó a Lombok (suerte que no había olas)
Ahí nos esperaban otras dos horas hasta llegar al sur de la isla. Como íbamos a un hotel de surferos, nos ambientamos compartiendo coche con 5 o 6 de ellos.
Las vistas durante el trayecto…impresionantes

Delante del hotel
La playa delante del hotel, como podéis ver, era impresionante, pero nos recomendaron alquilar una moto y pasear por la zona. Y así lo hicimos. Las carreteras eran a veces caminos de arena, y apenas se encontraban ni casas ni personas. Parecía un lugar remoto esperando ser descubierto por nosotros…



Al final llegamos a una playa que nos había recomendado Lucia. Directamente a mi Top 3 de playas en el mundo.

La playa casi para nosotros solos


En la playa nos ofrecieron cocos y piña, que tomamos encantados con el hambre que teníamos.
Comprando una piña


Recogiendo arena para mamá
Foto de rigor con los locales
Se empezó a tapar un poco
Así que nos fuimos a dar una vuelta en moto, a la aventura, a ver que descubríamos. La carretera era pésima, pero sin duda lo mejor del viaje. Nunca habíamos estado en un lugar tan remoto como este.
Al día siguiente, vuelo de madrugada a Yakarta y directo a la oficina. El viaje una maravilla, nos quedamos enamorados sobretodo de la isla de Lombok. Pero aún nos quedaba mucho viaje por delante. ¡Al día siguiente nos íbamos a Tailandia!