La cantidad de días de
vacaciones empieza a
escasear, y ya se nota que falta poco tiempo para que se me acabe la
aventura de este año. Pero hasta el último día pienso
ajustar al máximo. ¿Que merece la pena estirarse un poco en
dinero (lamentablemente en
días de vacaciones ya no puedo) y
distancia, y ver algo nuevo? ¡
Siempre! Es mi lema (uno de tantos) de este año.
Así que a mitad de julio nos fuimos un fin de semana a uno de los sitios del mundo en que más
tecnología se fabrica:
Taiwan. Concretamente a la capital,
Taipei.
Tras el final de la
Guerra Civil de China, en 1949, se instauró en Pekín el nuevo régimen de la
República Popular de China (que continúa en la actualidad). El Partido Nacionalista Chino o
Kuomintang tuvo que abandonar tierra firme y encontró su único
refugio en la isla de Taiwan. Por esa razón, ellos se consideran
independientes, y lo que comúnmente conocemos como Taiwan, se autodenomina
República de China (
diferente a la República Popular de China).
El tema es que China
penaliza (comercialmente) a cualquier país que
reconozca a Taiwan como independiente, por lo cual solamente
23 países en el mundo lo hacen (destacan varias "repúblicas bananeras" en Centroamérica y África, alguna isla del Pacífico, y hasta el mismísimo
Vaticano).
Bueno, pues tras este fragmento de historia y
5 horas de avión extra-grande, nos plantamos en el aeropuerto de Taipei. Ya en las casas de cambio te das cuenta de dónde estás.
Al ser casi de noche, dejamos las visitas para el día siguiente; nos dedicamos únicamente a una comida-merienda-cena de
tamaño XXL y posterior salida
juerguera nocturna. Muy recomendables por cierto la sala
Spark 101 y la
Space.
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| La "Selección masculina" — Foto de Arancha |
Al día siguiente comenzamos con el
mausoleo de Chiang Khai-Shek, líder militar de la República de China durante buena parte de la primera mitad del siglo XX.
Imponente.
Aquí un vídeo que da un poco más de sensación de
profundidad.
En el interior hay una especie de
museo con cuadros, fotos, esculturas y pertenencias del mismo Chiang Khai-Shek (algo que es más que
lógico, siendo su mausoleo).
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| ¡Qué miedo! Es clavadito al Generalísimo... ¿¿Ah, que encima le llaman así?? |
Además, sin saberlo llegamos justo a tiempo para el
cambio de guardia. Una coreografía tan sobrecargada de típicos
gestos marciales asiáticos que me recordaban cuando menos a los
Power Rangers "metamorfoseándose".
Tras la ceremonia nos dirigimos a uno de los símbolos mundiales de la
arquitectura moderna, y símbolo también de la ciudad.
Se trata, efectivamente del
Taipei 101, que al ser terminado en 2004, le quitaba a las
Petronas el título de
Edificio más alto del mundo. De todas formas ha sido recientemente
superado hace pocos meses por el
Burj Khalifa de Dubái.
El Taipei 101, o
Taipei Financial Center, mide 509 metros hasta la punta de la antena, tiene 101 plantas (como no podía ser de otra forma) utilizables, y un total de 60 ascensores.
¿Y a que no adivináis dónde está el
ascensor más rápido del mundo?
Exacto. Con lo que les gustan los récords (de lo que sea) a los asiáticos, el ascensor más rápido del mundo es el que sube a los turistas desde el centro comercial que está en la base del Taipei 101 hasta la planta 89; alcanza durante unos segundos
un poco más de 1 km por minuto. El recorrido total son unos 390 metros en unos 40 segundos.
Las plantas 89 y 90 son
turísticas, con información sobre la torre y hasta un museo de figuras de coral.
Y no siempre sucede, pero a veces abren la
planta 91 al público. Tuvimos suerte; la vista es aún más
espectacular que en las dos plantas inferiores. Lástima de las rejas "anti-suicidio".
En dos vídeos hice un poco de
panorámica de la ciudad. Zona central y zona exterior, aún selvática.
También nos hicimos abajo la foto correspondiente con el
logo de Taipei 101... y con otras cosas que encontamos.
Después del Taipei 101 pudimos comer en un sitio
profundamente chino gracias al nivel de mandarín de Henry. Al final suelen resultar
los mejores sitios para comer (si te puedes comunicar) porque es
comida casera.
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| Aquella sala debía ser el salón de su casa... — Foto de Arancha |
Y nos fuimos al otro "memorial hall", esta vez el de
Sun Yat-Sen. Este señor fue considerado como el
padre de la China nacionalista; fue presidente temporal en 1912 de la República de China y después
fundador del antes citado Kuomintang.
Y hasta aquí las visitas.
Por la tarde intentamos irnos a una Pool Party, pero los taxistas
nos torearon al límite, así que se nos hizo tarde, y nos dedicamos a buscar un masaje-Spa. Por la noche
más juerga.
Parece apretado, y lo cierto es que con el trayecto de los aviones se pierde mucho tiempo, pero
un fin de semana no está tan mal para conocer Taipei. Desafortunadamente,
el resto de ciudades de China requieren mucho más tiempo, y no dispongo de él...