Escrito el 22 dAmerica/Denver Octubre dAmerica/Denver 2008

Este fin de semana hicimos nuestra primera excursión por tierras brasileñas y que mejor forma de conocer que ver su variada e importante naturaleza.

Chapada dos Veadeiros

Chapada dos Veadeiros

El parque se llama Parque Nacional da Chapada dos Veadeiros y está en el estado de Goias, a unos 250 kilómetros al norte de Brasilia. El parque tiene 65.515 hectáreas en la actualidad aunque originalmente era mucho mayor pero se fue reduciendo la zona protegida porcuestiones políticas. Además contiene una gran biodiversidad y leí que el 40% de las especies existen sólo en ese parque. Los datos dicen que tiene 60.000 especies de insectos, 935 de aves, 298 de mamíferos y 238 de reptiles. Lo de los insectos es creible, pero del resto lo máximo que vi fue un par de águilas o similar, algún que otro loro y una pequeña lagartija. Según el guía la zona por donde hicimos la ruta era muy frecuentada por turistas y los animales se habían ido a otra zona del parque (como suele pasar), además el ritmo de marcha del guía no daba pie a intentar ver ningún otro animal (a mi me hacía ilusión ver un oso hormiguero).

Restos de cuarzo en el suelo del parque

Restos de cuarzo en el suelo del parque

El parque es rico en cuarzo. A lo largo del recorrido pudimos ver agujeros donde se habían hecho búsquedas de este. Hay que destacar que este año se quemó el 70% del parque según palabras del guí, aunque la zona que nosotros recorrimos no había sido afectada (se quemó en el 90 y algo) pero que el tipo de vegetación, llamada ‘cerrado’, se regenera rapidamente. Durante nuestra caminata se veía a lo lejos algo que parecía neblina e impedía ver bien en la lejanía, pero el guía dijo que era humo de un incendio cercano al parque. Él decía que los cristales de cuarzo y los rayos del sol eran los causantes de muchos de los incendios pero seguro que el hombre también tiene que ver ya que de camino al parque vimos muchos campos donde quemaban la hierba.

Partimos el viernes 17 de Octubre y llegamos de noche, después de 3 horas y la experiencia de conducir por Brasil, donde los camiones te adelantan a toda velocidad y nadie respeta, salvo nosotros, el límite de 80 km/h. La carretera hasta el primer pueblo, Alto Paraiso de Goias, era muy buena, una carretera de doble sentido con un carril (salvo en la salida de Brasilia donde había 2 o 3 carriles) y pivotes reflectantes en el suelo durante casi todo el trazado lo que nos facilitó mucho a la hora de conducir de noche. Nos quedamos en una bonita pousada donde para desayunar teníamos un buffet zumos, fruta, bollos, tostadas, sandwich,… Todo hecho delante tuyo y destacanado el zumo de sandía. Una buena forma de coger fuerzas el sábado apra la caminata posterior.

Pousada en Alto Paraiso de Goias

Pousada en Alto Paraiso de Goias

Fin del asfalto

Fin del asfalto

El sábado por la mañana fuimos al pueblo de São Jorge. A pesar de no haber mucha distancia tardamos cerca de 3/4 de hora porque se les acabó el asfalto hace años y no han vuelto a por más, por lo que con el coche alquilado teníamos que ir con cuidado por la ‘carretera’. En realidad supongo que al entrar en la zona del parque natural el asfalto estará prohibido y se va mediante una camino de tierra, además de estar vallado con una cerca para evitar que pasen animales del parque o que pasen las personas al parque (la valla era de metro y medio así que tampoco evitaba mucho).

En este pueblo de São Jorge contratamos un guía, una pousada para dormir y nos pusimos en marcha para hacer la caminata por el parque. Fueron casi 5 kilómetros para los que echamos unas 6 horas. Era una de las rutas posibles, la llamada Trilha dos Saltos (Senda de los saltos), donde se veían dos saltos de agua y las corredeiras, que ya explicaré lo que son.

Trilha dos Saltos

Trilha dos Saltos

Vista del parque

Vista del parque

El recorrido fue principalmente por algo aprecido a un bosque bajo, con el suelo bastante seco y arena en el camino. Durante la época de lluvias el paisaje cambia y se vuelve más verde y húmedo, por lo que espero poder volver durante o después de ese periodo para ver los cambios. La verdad es que me imaginaba algo más selvático, pero era un paisaje muy bonito, con árboles y plantas diferentes y en algunas zonas con más vegetación. La zona más bonita era la vista sobre el Río Preto (negro) y las cascadas. Aquí la vegetación era algo más alta y es muy bonito ver como varía dentro del parque según sean zonas más lisas y altas, o bajas y entre montañas.

Mirador sobre el Río Preto

Mirador sobre el Río Preto

Vista del valle y el curso del Río Preto

Vista del valle y el curso del Río Preto

El primer salto que vimos fue el originalmente llamado Salto I, de 120m de alto y al que no se podía bajar, por lo que lo vimos desde arriba en una vista bastante impresionante. Este salto continuaba el curso del rió a la foto del mirador que está más arriba.

Salto I (120 metros)

Salto I (120 metros)

A unos minutos andando está el salto II, de unos 80 metros. Aquí es donde nos bañamos. Una cuerda marcaba el límite a la hora de acercarse al salto a unos 100 metros o algo más ya que el agua cae con mucha fuerza, se crean corrientes y es peligroso. Después de la zona de al cascada el río estaba muy tranquilo y había una parte en la que uno se podía bañar. Más alla había bastantes rocas grandes antes de llegar al siguiente salto, pero había mucha distancia y uno se podía bañar con total tranquilidad, salvo que le pusiera nervioso la cantidad de peces que había en el agua.

Salto II (80 metros)

Salto II (80 metros)

Video Salto II de la Chapada dos Veadeiros

Después de bañarnos hicimos una ligera y rica comida tropical para coger fuerzas: Plátano, mango, patatas fritas y galletas. Al terminar descanso, otro bañito y vuelta al camino, ascendiendo a la altura de la parte alta de la cascada para ir a la zona de las Corredeiras, unas pequeñas cascadas donde el agua cae con bastante fuerza y crea un efecto aprecido a una piscina de hidromasaje. Ahí nos dios el último baño del día, relajándonos con la fuerza del agua y agarrados a las rocas del suelo para que no nos diera vueltas y arrastrara la corriente. La profunidad era muy poca, entre medio metro y un metro y el suelo con rocas grandes y lisas pero irregulares, por lo que había que moverse con cuidado y flotando, agarrándose fuerte para poder llegar debajo del agua.

Corredeiras

Hidromasaje en las Corredeiras

Al salir del agua estaba bastante nublado y se empezó a oir de fondo una tormenta, así que emprendimos a buen ritmo el camino de vuelta antes de que lloviera fuerte (al cenar se puso a llover fuerte y se tiró horas así). La vuelta andando con un fondo de tormenta tropical y algunaa gota de vez en cuando me encantó, fue una bonita forma de despedirse de un paisaje natural brasileño.

Tormenta tropical para terminar

Tormenta tropical para terminar

Al día siguiente teníamos pensado hacer otro apseo, pero amaneció nublado y después de la tormenta nocturna que hubo decidimos dejarlo para otra ocasión en que hiciera algo mejor tiempo. Espero vovler al aprque, a hacer la misma ruta y las que nos falten en otra época, a ser posible al poco de acabar las lluvias porque merece la pena y con más agua son más impresonante las cascadas y verdes los paisajes.

Más fotos aquí

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Comentarios

2 comentarios hasta ahora

  1. Rafa - Helsinki en Octubre 23, 2008 13:40

    Que preciosidad de sitio! Lo debisteis pasar de lujo, y sólo acabas de llegar. Pedazo de pais te queda por ver! animo!

  2. Pinillos en Octubre 24, 2008 18:02

    Que pedazo de graficos tiene ese parque, padre.
    Ahora si que estas en modo abrazarboles :p.
    Disfrutalo.

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