Blogs de los Becarios ICEX, Organismos Autonómicos y Cámaras de Comercio

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Review

7 Enero, 2009

Buenas a todos, antes de nada quería pediros disculpas por haber abandonado el blog de esta manera! lo cierto es que los primeros meses aquí fueron un poco caos, hasta que no encuentras piso, contratas internet y te haces con un grupo de amigos, no te sientes con fuerzas suficientes para contar tu experiencia.

LLevo 3 meses en destino y la verdad es que Jordania tiene pocos misterios para mí. Es un país muy tranquilo, y cuando digo muy, quiero decir MUY. La gente en general es muy amable y todos están dispuestos a ayudarte. Sin embargo tanta hospitalidad me saca de quicio….una de las cosas que más echo de menos de España (a parte del jamón y el lomo) ¡es la indiferencia!

No he tenido ningún (o casi ningún) percance por mi condición de mujer. Sí es verdad que las miradas son un poco humillantes (no te miran sin más) y que si vas con un hombre al lado se dirigen a él antes que a tí, pero eso no dejan de ser anécdotas sin importancia. En cuanto al idioma con el inglés es más que suficiente, aunque poco a poco te vas haciendo con un vocabulario muy útil para tu vida diaria, así como: gire a la derecha; no, estó es muy caro; soy española y no hablo árabe….en fin, esas cositas que hacen un poco más fácil la vida aquí.

Cuelgo algunas fotitos de Amman…en próximos capítulos subiré fotos de otros viajes. Un saludo, o como dirían aquí ma’a salame!

 

 

 

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Mi despacho

7 Enero, 2009


Voy a colgar dos fotos del despacho para enseñarlo

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Saludos cordiales

      

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Fin de año en Tailandia (II)

7 Enero, 2009


El 30 salí de la ofi escopetado hacia el aeropuerto de Changi (el Barajas de aqui) y en la Budget Terminal (tienen una terminal para vuelos de bajo coste) me encontré con Charlie y con Mauricio. Este Mauricio es un mejicano super majete que tuvimos que alojar en casa por problemas con el visado tailandes. así que llegamos a Tailandia, y es curioso porque desde el minuto 1 de estar allí todo es felicidad. sí, creo que la gente es muy feliz en tailandia. puede que todo sea una pose nacional, que bajan la cabeza y te sonrien cada vez que te ven, pero les funciona muy bien!

Pasamos la noche en el aeropuerto de bangkok porque el vuelo a Koh Samui no salía hasta las 6 de la mañana del día siguiente. Y otra gran sorpresa del viaje: Bangkok Airways es la mejor linea aerea con la que he viajado nunca. Cuando hicimos el check-in nos dirigimos a la puerta de embarque. y ahí, al lado, había una sala VIP. Sí, los españoles nos intentamos colar en la sala VIP, pero parece que no había que colarse. La sala VIP de Bangkok Airways es para todo el mundo! Bollitos, fruta y café para desayunar. En vuelo, 40 minutos y otro desayuno. Como decía mi tío Toni sobre Lauda Air y sus copas de champagne para todo el mundo: "Esto no puede durar mucho...". La llegada a Koh Samui fue rápida y sorprendente. Rápida porque nos montamos en el primer ferry que pillamso a Koh Phangan. Y sorprendente porque una vez más, el aeropuerto de Koh Samui me pareció uno de los mas bonitos y elegantes que he visto. Sin duda los lavabos tienen una puntuación de 10/10 en la escala Xevi's bathroom. Lavabos con espejos de arriba a abajo, suspendidos y con peceras gigantes. PRECIOSO.

Y aquí llega el meollo del viaje. ¿Porqué ir a Koh Phangan? Pues para reunirnos con todos los amigos del ICEX repartidos por el mundo. Con los de Dubai, los de Damasco, el de El Cairo, los de Ho Chi Minh, los de Bangkok... En esta isla, una vez al mes, se organiza la Full Moon Party, una fiesta en la que se reune gente de todo el mundo para celebrar la luna llena. Los españoles no íbamos a ser menos, así que planeamos un fin de año de fiesta y playa. Nos fue super bien, aunque el tiempo no acabo de acompañar. Así nos teníamos que mover entre las islas en ferry, pero tuvimos retrasos porque con las olas que había los ferrys no podían salir y los que salían tenían a todo el pasaje vomitando!

La Full Moon Party parece que empezó como una fiesta de unos cuantos que para celebrar un cumple en los años 90 se reunieron en una playa de Koh Phangan. Así la fiesta fue creciendo, fue pasando de boca en boca, y al final se instauró como una fiesta mensual por la luna llena. Gente de todo el mundo viene a la fiesta, parece que se reunen 30000 personas, y no es broma, porque la playa entera está llena de guiris bebiendo y bailando. Curiosa la fiesta esta.

Durante estos días nos alojamos en Phan Gan Villa, unos "chalecillos" a pie de playa (de caerte de la cama en el agua, en serio) que están regentados por Mr. Pot. Este Mr. Pot es un tipo local, super majo, y que te soluciona todo en la vida. ¿quieres un coche? él te lo consigue. ¿quieres salir a dar una vuelta en moto? te consigue 5 motos. ¿quieres ver un combate de Moai Thai? tiene entradas para el espectáculo de las 8. Muy majete el tío.

Para acabar el viaje nos pillamos un ferry a tierra firme, y de ahí un bus a Bangkok. Pasamos un día esplendido en Bangkok, que os contaré en el próximo episodio de la vida de Xevi :P

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Almuerzo de Navidad

6 Enero, 2009

Este post llega bastante tarde, he de decir que soy un poco descuidado y no llevo del todo al día mi blog, aunque espero que a partir de ahora en este 2009 pueda escribir las cosillas con más regularidad.

Aquí os dejo algunas fotos del almuerzo de navidad que hicimos los compañeros de la Oficina junto a nuestros jefes. Aprovechamos la comida para hacernos los regalos del “amigo invisible” que estuvieron muy graciosos. Podéis ver en alguna imagen a Diego con el Kit de Sushi que le regalaron.

El almuerzo fue en uno de los restaurantes buffet del World Trade Center, antiguamente nuestra oficina estaba en ese edificio. Tengo que decir que al final Inés, nuestra Consejera Económica y Comercial, se enrolló bastante y la Oficina pagó el convite.

Feliz Navidad!

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Pastel Checo

6 Enero, 2009

La madrugada del día 1 de enero, Año Nuevo, me fui a la cama diciendo: "¡qué viaje más divertido!", sólo había pasado un día, pero esa frase resume la quedada ICEX de este Fin de Año en Praga. En realidad, la receta es muy fácil.

Ingredientes:

- Una ciudad impresionante
- Un organizador de lujo (preferiblemente vasco, rubio y llamado Aitor)
- Un montón de gente de la mejor (aquí la cosa debe ser variadita: en la variedad está el gusto)
- Cerveza y cubatas
- Especias mejicanas
- Fuegos artificiales
- Uvas
- Besos y abrazos
- Ganas de marcha
- Canciones, bailes, sudores, roces, risas, gritos, fracasos, triunfos, malentendidos y escándalos
- Esperas
- Cafés
- Un "free tour"
- Despedidas

Preparación:

Tómese como base la ciudad impresionante a temperatura muy baja que previamente ya contendrá al organizador. Poco a poco se irá añadiendo parte de la gente, se debe ir poniendo lentamente: a cuentagotas. Se irá regando todo con cerveza, en este caso no hay que contenerse: mientras más mejor. Cuando se haya añadido la última persona (típicamente será Pepa), se ponen las especias mejicanas, los fuegos artificiales, las uvas, los besos y abrazos.

Seguidamente se pone la discoteca y se le añaden las ganas de marcha y toda la gente que ya viene cargadita. En ese momento se vierten los cubatas a 3 euros, pero sin dejar de lado la cerveza, que da ese toque de autenticidad. Bátase todo a buen ritmo. Pónganse canciones, bailes, sudores, roces, risas, gritos, fracasos y también algún triunfo. Se conseguirá un toque divertido al plato si se añade malentendidos y alguna persona encerrada y escandalizada. Reposar durante algunas horas.

Continúese la receta con encuentros y desencuentros, esperas en la calle y cafés. Enfríese todo. No es suficiente. Enfríese más. Use nieve si es necesario.

Para continuar añádase el contenido de un "free tour" (marca comercial) lo encontrará en alguna esquina y le costará entre 6 y 10 euros, aunque si es rápido y no tiene vergüenza lo podrá conseguir por 4. Contenido: historia, anécdotas, fachadas, esculturas, más fachadas, iglesias y sinagogas. Sin apenas reposar y sin que se haya calentado el contenido, póngase las escaleras, la colina, el castillo y la catedral.

En este momento notará que la mezcla se reseca. Añádase cantidades ingentes de cerveza y juegos (el pim, el pum) y risas. Muévase la mezcla con música machacona y asegúrese que los elementos indeseados son eliminados del "escenario".

Por último viene la parte más difícil del proceso: añadir las despedidas. Como las cebollas, las despedidas le harán llorar, pero, también como ellas, son un ingrediente indispensable de la mayor parte de las recetas.

Es verdad que al final la receta no parece tan fácil, pero si se siguen estas instrucciones al pie de la letra le aseguro que obtendrá el mejor plato que jamás haya probado.

Aspecto aproximado del resultado:









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Posters (II)

6 Enero, 2009

Ya llego el poster que me faltaba, también en tamaño descomunal.


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La Navidad es en Nueva York

6 Enero, 2009

Como ya todos sabéis, estas navidades las pasé en Nueva York. Y por fin tengo las fotos y puedo hacer la entrada del viaje, contando cómo me fue más detalladamente. Salimos el 24 de diciembre con David, que trabaja como becario en una empresa española en Miami, desde el Aeropuerto de Fort Lauderdale, a 40 minutos de Miami. Volamos hacia Atlanta y desde allí a Nueva York, donde aterrizamos cerca de las 5 de la tarde. De ahí cogimos un autobus hasta la Estación Central y aprovechamos que estábamos en el centro para dar una vuelta por los alrededores. Y de repente me dio por mirar el reloj y vi que eran las seis de la tarde, las doce en España. Estábamos justo debajo de la torre Chrysler y de la fascinación casi se nos pasa. Sinceramente por un momento me puse nostálgico, pero me recuperé mucho más rápido de lo que me esperaba y seguimos nuestro camino hacia Times Square. La entrada en esa parte de NY fue alucinante. Muchas veces pasa que cuanto más te esperas de una ciudad, más te desilusiona, y viceversa. Me pasó con Venecia en el sentido negativo, y con Turín de forma positiva, cuando estuve de Erasmus en Italia. Pero NY supera todas las expectativas, hay que estar ahí para comprender la magnitud y lo fascinante que es esa ciudad.
Como llovía decidimos ir a casa, que estaba en Brooklyn. De camino compramos algo en el supermercado y nuestra cena de Navidad puede que parezca triste: un plato de pasta con una copa de vino. Pero a ninguno de los dos nos importó. Estábamos en Nueva York, donde de verdad es la Navidad. A las doce brindamos y a la cama, que queríamos aprovechar desde temprano para visitar al día siguiente.
Lo primero que hicimos fue ir de nuevo a Times Square, como si no nos creyésemos lo que habíamos visto la noche anterior.De ahí seguimos paseando sin un destino muy claro, hasta que encontramos el famoso árbol de Navidad del Rockefeller Center (el de Home Alone, Solo en casa, Mi pobre angelito, etc).Pero lo que realmente estábamos deseando ver era el Central Park, así que nos montamos en el metro y salimos para allá. Por un error de cálculos salimos en Harlem, barrio que nos habían recomendado muchas personas por representar el auténtico NY. No sabíamos hasta qué punto era seguro, pero salimos justo al lado de una estación de policía y además era la mañana de Navidad. En la calle no había nadie y los que paseaban eran sobre todo turistas.Hasta que por fin llegamos al Central Park. Lo caminamos de punta a punta, en casi dos horas, deteniéndonos constantemente para hacernos fotos. Fue increíble, tal como me lo imaginaba o incluso mejor. Lleno de gente corriendo, rodeado de rascacielos. El auténtico pulmón de Manhattan, que además estaba nevado y con los lagos congelados. Pasear por NY es como estar en una película, pero lo del Central Park ya es demasiado.
Cuando acabamos el paseo nos fuimos a comer una hamburguesa a un hotel de cinco estrellas...una larga historia que no viene al caso. Y de ahí directo al Empire State Building para ver NY desde su punto más alto. Tras dos horas de cola (litaralmente y sin exagerar) conseguimos llegar a la cima de Manhattan desde donde teníamos vistas espectaculares.
Una vez abajo de nuevo nos montamos en un tour que te paseaba por Manhattan mostrándote las luces de la decoración navideña. Seguramente fue el momento del viaje en el que más frío pasamos porque el autobus no estaba techado. Solo de ver las fotos se me congelan las manos, y la verdad es que todo lo que nos mostraron ya lo habíamos visto paseando, así que nos lo podríamos haber ahorrado.
De ahí a casa, que el frío que pasamos lo sufrimos durante varias horas. Y al día siguiente (26/12) de pie temprano para montarnos en el barco que te pasea alrededor de la isla de Manhattan mostrándote el skyline de la ciudad, la estatua de la libertad, etc. Ahí también pasamos mucho frío y de vez en cuando nos teníamos que meter dentro para calentarnos las manos, pero dentro tampoco se podía estar porque hacía demasiado calor...
Una vez en tierra firme decidimos ir a Wall Street a ver la Zona Cero (donde estaban las Torres Gemelas, no se ve nada ya que están las obras del nuevo edificio, la Torre de la Libertad). Estar allí fue increíble: ver la Bolsa de EEUU, el lugar donde se toman algunas de las decisiones más trascendentales día a día, ver a esos peces gordos saliendo de su trabajo, los rascacielos, el lujo, los cochazos, fue realmente espectacular y da que pensar. Ellos nos metieron en el agujero donde estamos, pero siguen viviendo como los reyes del mundo. Yo aproveché para contar cuánto dinero llevaba encima a ver si podía entrar y ganar yo también algo de dinero, jeje.
De ahí nos fuimos a atravesar el famoso puente de Brooklyn, pero como la cámara se nos quedó sin batería no hay fotos de eso. Así que a la mañana siguiente decidimos volver tanto a Wall Street (que nos había encantado) como al puente para hacer las fotos que no pudimos hacer la tarde/noche anterior.
De ahí a pasear por Broadway, donde decidimos comprar entradas para ver el musical de Mamma Mia la noche siguiente (su dinero nos costó, todo sea dicho). Y para casa, que en las calles ya había demasiada gente y costaba trabajo incluso avanzar unos cuantos pasos. Pero antes pasamos por el MoMA, el Museo de Arte Moderno de NY.
El domingo por la mañana estábamos muertos, así que nos montamos en el autbus turístico y fuimos bajando en Greenwich Village (barrio típico de NY, donde se filma Sexo en Nueva York), en el SoHo y por último en Harlem. Después comimos en Little Italy, paseamos por Chinatown (que es como estar en China) y ya nos fuimos para el musical.
Y el lunes ya solo nos quedaba por ver la ONU, edificio que parece mucho más espectacular en fotos que estando allí. Como íbamos ya con las maletas obviamente no nos dejaron entrar dentro, así que tuvimos que conformarnos con verlo desde fuera. Y de ahí al aerpuerto de La Guardia, Atlanta y Fort Lauderdale, donde nos recogió Monti pasadas las 9 de la noche.

Quien quiera ver más fotos del viaje puede visitar el álbum de fotos que cree en Facebook haciendo click aquí.

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La décima parte

6 Enero, 2009

Con eso me conformo. Si en 2009 me lo paso la décima parte de lo bien que lo pasé en Praga la semana pasada, será señal de que ha sido un año estupendo.

Vista panorámica del Moldava a su paso por Praga

Aunque a Vanesa le daba un poco de apuro pasar la Nochevieja con tantos (hasta entonces) desconocidos, aunque ya habíamos estado allí el año pasado por esas mismas fechas, y aunque ya sería mi tercera visita a la ciudad, no podíamos dejar pasar la oportunidad de reunirnos con semejante grupo de aventureros geniales. Tres meses después de la última fiesta I.C.E.X. en Madrid volvíamos a encontrarnos unos cuantos de los becarios con destinos europeos.

Unos cuantos de los participantes en el casco antiguo

Podía parecer que cuatro o cinco días eran demasiados para pasarlos en una ciudad que ya conocíamos (casi) de sobra, pero al final resultaron ser hasta pocos. Han sido unos días de risas continuas y miles de anécdotas que sería imposible resumir en una sola entrada del blog.

En el Stare Mesto de Praga

Cargadores Motorola, checas con antifaz y sombrero (nunca sabremos lo que ocultaban debajo), maletas perdidas y ropa prestada, duelos de baile a vida o muerte con rubias engreídas, muchos Becherovkas, muchas cervezas, más Becherovkas, camas hinchables, días fríos (muy fríos), teatro chino de sombras (pobre Gema encerrada en el apartamento con los actores), largas esperas en restaurantes, noches de cuatro fracasos seguidos ("¡no puedo más!, ¡no puedo más!"), free tours a seis euros... pero sobre todo un grupo de gente estupendo (como me comentaba Marc Genou en el antro que no le gustaba a Fernando, hemos tenido la suerte de juntarnos un grupete de gente "de puta madre").

El equipo I.C.E.X. europeo celebrando la Nochevieja en Praga

A pesar de que prácticamente todos los días salimos de fiesta, aprovechamos el tiempo al máximo y todos los días estábamos en danza a una hora respetable para disfrutar de la ciudad. Sin matarnos a hacer turismo salvajemente, vimos prácticamente todos los puntos de interés turístico prioritario de Praga (algunos los vimos desde todos los ángulos posibles gracias a las 1.237 veces que pasamos por la plaza del casco antiguo), con los oportunos descansos de rigor "para tomar algo". También hemos probado buena parte de los platos típicos de la región, incluyendo la clásica sopa en pan sin la que Jesús habría considerado nuestra estancia en Praga "inaseptable", y a veces aun a riesgo de jugarnos la vida ante camareras despiadadas sin corazón ni compasión.

Una calle del casco antiguo de Praga

La Nochevieja en sí transcurrió según lo previsto: primero cenamos hasta reventar en un mexicano (todavía no me explico cómo pudo llegar a suceder que después de esperar una hora y media para comer les dejáramos la friolera de ochenta euros de propina... cualquiera diría que la beca I.C.E.X. da para derrochar y todo). Luego celebramos la entrada en 2009 en la plaza de Wenceslao (¿nadie se ha dado cuenta en Praga de la incertidumbre que genera entre la gente la falta de una cuenta atrás oficial como tenemos en España? Así no sabe uno cuándo volverse loco de euforia y empezar a regar a la gente con champán - ¿eh, Kike?), donde volvimos a jugarnos la vida bajo los fuegos artificiales lanzados sin ton ni son a ras de suelo y de todas las formas posibles que las autoridades sanitarias desaconsejan.

Varias veces vimos el espectáculo del reloj

Y por último, fiestón en Lucerna, a escasos 50 metros de los apartamentos (bravo por la organización de Aitor; casi podías ir a mear a casa si había cola en el baño de la discoteca). Lo gozamos muchísimo con la música variada de los años 80 y 90, con los grandes clásicos que siempre animan a todo el mundo a chillar, cantar, bailar y saltar. Aunque alguno tuviera que pedir las copas con doble ración para que no fueran un zumito de pitiminí, no deja de ser destacable que en una fiesta de Nochevieja estuvieran al irrisorio precio de 3 € (la gente de Oslo tenía que estar alucinando).

En Año Nuevo vimos los fuegos artificiales junto al río

Por lo demás, el viaje en coche fue bastante llevadero. Nos alquilaron un coche de una categoría superior a la del que teníamos reservado por falta de vehículos disponibles, y con el Fiat Punto tardamos menos de cuatro horas en llegar hasta Praga (incluyendo el atasco que nos chupamos para salir de Berlín, el desvío de la autovía por obras atravesando todo el extrarradio de la capital, el cambio de sede inesperado de la empresa de alquiler y los problemas en el S-Bahn con intervención policial de regalo). La vuelta fue algo más peliaguda por la tremenda nevada que se extendió por toda Europa el domingo; a pesar de todo, despacito y con buena letra, llegamos a destino sin grandes problemas.

Logotipo corporativo del evento I.C.E.X. europeo

Así pues, no me queda sino agradeceros a todos los que fuisteis parte de la hisotria que estuvierais allí. Me siento afortunado de haber podido compartir esos días con vosotros y puedo decir con toda seguridad que han sido de los mejores días de la beca sin ninguna duda. Espero que podamos vernos muy pronto en la próxima quedada masiva, aunque no podamos seguir el ritmo viajero de los profesionales del núcleo duro europeo.

¡Hasta la próxima!

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Now playing: Madonna - Hung up

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Ayyuthaya

6 Enero, 2009

La imagen más común que tenemos de Tailandia son playas paradisíacas, y las islas casi desiertas del Sur del País. También los palacios, el mercado flotante o y el puterío de Bangkok. Y poco más. Acabo de estar unos días en Tailandia y me he dado cuenta de que el país tiene eso, y mucho más. Me sorprendió saber, que Ayyuthaya, una ciudad completamente desconocida para cualquier europeo o españolito de a pie, fue declarado por la UNESCO como el primer lugar del país como Patrimonio de la Humanidad. Razones tiene, y bien merecidas.
La ciudad no está ni mucho menos escondida, pues se encuentra, muy bien comunicada, a 50 km al norte de Bangkok. Y tampoco es pequeña, pues tiene unos 250.000 habitantes, siendo la cuarta ciudad más poblada del país. Pero tan apenas se ve turismo occidental en sus calles.
Toda la ciudad es un complejo arqueológico de los restos de templos y edificios importante de la antigua capital del reino. El reino de Ayyuthaya fue el más rico y potente del sudeste asiático en el siglo XIV, llegando a conquistar la todopoderosa ciudad de Angkor Watt, en Camboya (visita, que por cierto, espero hacer este año). Principal eje comercial del Sudeste asiático con China y Japón, esta prosperidad comercial se alargó hasta los siglos XVI-XVII donde también comerció con españoles, portugueses u holandeses. El reino de Ayyuthaya es el origen del posterior reino de Siam, con unas fronteras similares a las de la Tailandia actual.

Cuando en europa se estaba fraguando la clase burguesa, en el sudeste asiático había ciudades muy prosperas como Ayyuthaya o Angkor, con una red comercial muy avanzada. Cuando en Europa se pasaba del gótico al primer renacimiento del quattrocento, en Camboya y Tailandia se construían macro ciudades de compleja arquitectura. Y cuando en Europa los principales centros urbanos eran París o Florencia, en Asia lo eran Ayyuthaya o Angkor.

Pues bien, de Ayyuthaya en nuestros libros de historia de BUP, COU o la ESO no se dice ni papa. Se lo tiene que ir uno encontrando, de refilón, en libros y guías de viaje. A todos nos gustan las piñas coladas en una playa de arena blanca. Pero también otras muchas cosas que merecen la pena. Para el que tenga previsto hacer un viaje por este maravilloso país, os recomiendo de corazón, que alquiléis una vespa o una bici y os perdáis por las ruinas de la vieja capital del reino de Ayyuthaya.


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Nochebuena vietnamita

6 Enero, 2009

Que no se escandalicen los amantes de la buena mesa, o que se vayan antes de seguir leyendo, porque lo que aparece en la foto fue mi cena de Nochebuena: cerveza 333 en lugar de vino y champán, carne de buey seca y picante en lugar de jamón y cordero, y chocopies (una especie de Phoskitos) en lugar de turrón, todo sobre una clásica (y sucia) mesa de plástico tamaño infantil de las que que se encuentran a la entrada de cualquier establecimiento del país.

La idea que tenía para pasar la Nochebuena con mi madre y mi hermano era una mariscada junto a la playa de la ciudad de Hoian, en la que ya estuve hace unas semanas disfrutando de la hospitalidad vietnamita. La víspera del viaje llamé a aquellos parientes de mi casero que me habían acogido tan bien para que nos fueran a buscar en su taxi al aeropuerto.

Cuando aterrizamos, sobre las cinco de la tarde del 24 de diciembre, ya nos esperaban el sobrino del casero y su mujer, Diem, que nos recibió con grandes agasajos, especialmente a mi madre, que de ahí en adelante se convirtió en la mamma. No tuvieron que insistir mucho para convencerla de ir a ver su tienda de telas. Sacaron las sillitas de plástico, nos colocaron delante dos catálogos mastodónticos y empezaron a ir de una página a otra sin respiro.

Mucho más divertido que el catálogo era mirar lo que ocurría en el concurrido establecimiento: una niña de siete años correteaba de un lado a otro, la abuela sostenía en brazos a otra niña de un año, el abuelo, emocionado con nuestra visita, me insistía para que subiera con él a su casa a tomar un licor de origen desconocido ("es bueno para los hombres", me dijo) y dos jovenzuelos de unos 16 años deambulaban por el local (luego descubrí que Dien los tiene en su casa porque pertenecen a una familia muy pobre). Sin dejarnos respirar, sobre las siete nos trajeron un plato de arroz con pollo a cada uno, no lo sabíamos pero iba a ser la comida más consistente de esa noche.



Poco después de que Papá Noel apareciera por la tienda, el abuelo me convenció para subir a probar su potingue, que no estaba tan mal (no hablaré de sus supuestos efectos). El pequeño salón de la casa estaba lleno de máquinas de coser viejas, fotos del abuelo en su juventud, libros y dos moradores más que no había visto hasta entonces. Mientras veíamos el primer tiempo del partido Tailandia-Vietnam, el viejo se reveló como un Leonardo da Vinci de bolsillo en el somero resumen que me hizo de sus 73 años de vida: médico de los americanos en la guerra, mecánico de máquinas de coser, sastre ("puedo hacer una camisa en 40 minutos") y poeta (ha escrito casi todos los libros que hay en la casa, alrededor de cincuenta). Además, demostró ser un gran bebedor, no daba tregua con el licor, empeñado en que nos termináramos esa noche su garrafa de unos cinco litros.



Parte de los comensales




Diem abraza a la mamma

Después de dos horas, logramos escaparnos de la amable emboscada, pero sólo con la promesa de volver a las nueve para cenar con ellos. Así lo hicimos, con algo de retraso y unos mazapanes para agradecer la hospitalidad. Allí nos esperaban todos, salvo el abuelo, al que el famoso licor no sentó bien y tuvo que retirarse. Nos quedamos sin el banquete previsto, pero nos reímos mucho, y seguro que no confundiremos esta Nochebuena con ninguna otra. Eso sí, para la comida de Navidad, no perdonamos la mariscada playera.

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