Una de las más sabrosas y divertidas costumbres en Cuba es juntarse con la familia o amigos (uno pasa fácilmente de ser amigo a ser familia gracias a la acogida de la gente) y asar un puerco- ya veis que empiezo a adoptar la jerga local-. Se trata de algo muy parecido a nuestras barbacoas, especialmente a aquellas que hacíamos en Tilburg – qué recuerdos- con música, baile e interesantes conversaciones. La comida es protagonista, pero también excusa para pasar un día genial.

Los 3 mosqueteros: Jaime, Frank y yo
Aunque el cerdo es el plato principal, preparado de las más diversas maneras, también se incluyen en el menú otras exquisiteces de la cocina criolla, que es como se denomina a la cocina típica del país. Entre ellas destaca el congrí, un plato a base de arroz y frijoles condimentado con especias como cilantro, orégano y otras. Está realmente bueno. También comimos yuca y ¡lechuga! Era la primera vez que la comía desde que llegué y es que, como ya os he comentado, los ciclones han destrozado los campos y desabastecido las ciudades. Se oye por la calle que, probablemente, la situación mejore antes de finales de año. Esperemos que así sea.

Jordi "gosando"

Chicharrones (corteza de cerdo)
Pero lo cierto es que nosotros sólo nos dedicamos a disfrutar del día. La gente de la casa fue la que se desvivió durante 2 días para que todo estuviese a punto, especialmente Olga, la abuela de nuestro amigo Frank. Es una mujer increíble, con una gran historia de superación detrás, como mucha gente aquí, y una vitalidad envidiable.

Olga y Jaime
No se cuanta gente llegamos a estar en la fiesta. Aquí, por lo que he visto hasta ahora, las fiestas cuentan con tanta gente como admite la casa. La única restricción es el espacio. Esto me trae a la memoria una frase que leí el otro día y que me parece que va como anillo al dedo para definir a la gente cubana: “Solidaridad no es dar lo que a uno le sobra, sino compartir lo que tiene”. También acudió a la fiesta Miguel Ángel Arenas, un poeta manchego bastante laureado y reconocido a pesar de su juventud. Vino a La Habana para llevar a cabo una iniciativa que ya había cosechado bastante éxito en otras ciudades del mundo, especialmente en el continente americano. Se trata de un Poema Gigante: un mural de 100 metros de extensión en el que cada persona escribe un par de versos hasta que se rellena entero. Una idea curiosa, la verdad, para dar voz a los pueblos.

Miguel Ángel, el poeta
Y como no podía ser de otra manera, después de llenar la panza vino la danza. En Cuba la gente debe tener algún gen alterado que hace que todos tengan su sentido del ritmo y esa gracia que por mucho que uno ensaye no se consigue si no se nace aquí. Da envidia verlos. Y vergüenza salir a bailar y ser el centro de las miradas por lo ridículo de tus pasos. Como un belga por soleares, que diría Sabina. Totalmente absurdo. Pero, aún así, uno se divierte y divierte a los demás.

- A bailar!
El lunes pasado viví la mayor tormenta que he visto en mi vida. Debí haberme llevado la cámara para grabar un vídeo y que os hicieseis una idea de lo que acojona ver caer rayos a tu lado y las tremendas riadas de agua que inundan las calles. La verdad es que en esos momentos agradecí mucho tener un Jeepy (todoterreno). Yo veía a los coches pequeños seguir adelante y me tranquilizaba pensando: bueno, mientras éstos puedan tirar “pa” adelante, yo también. Increíble, de verdad. Ya se que en Melilla también han caído lluvias torrenciales últimamente. Ahora puedo hacerme una idea aproximada de lo que ha tenido que ser.
Esta semana he estado trabajando, básicamente, en la preparación de la Feria Internacional de La Habana, que comienza la semana próxima. La verdad es que estoy contento con el trabajo porque hago muchas y muy diferentes cosas, desde preparativos para eventos como la feria hasta estudios de mercado o leer todos los periódicos, lo cual me ayuda mucho a conocer el país desde otro punto de vista, más allá de las experiencias personales. Además, leer todos los periódicos aquí supone leerse 3 periódicos diarios como mucho y de no más de 15 páginas cada uno; no es un gran esfuerzo, la verdad. La semana que viene me tocará trabajar más debido a la feria, pero bueno, también comeré bastante bien porque tenemos una recepción en casa del embajador (otra; voy a convertirme en un habitual, jeje) y una cena con la Asociación de empresarios españoles en Cuba.
Bueno, pues ya me despido por hoy. Y lo hago con buenas noticias: ¡Ya tengo tarjeta de residente! Y diréis: ¿y qué? Pues es mucho más importante de lo que parece: por fin voy a poder contratar una línea de teléfono móvil (yes). También espero que la semana que viene ya me entreguen las llaves de mi apartamento y dejar de ser un nómada (me he mudado ya 3 veces en lo que llevo aquí, jaja). Bueno, pues nada, cuidaos mucho, que yo no dudéis que lo haré. Hasta pronto.