Sri Lanka – Adam’s Peak

Llegamos al pueblo de Nallathanniya a media tarde, sin saber aún lo que nos deparaba el día siguiente. Nuestro objetivo era subir arriba del Adam’s Peak (Pico de Adán), uno de los puntos más altos de Sri Lanka con 2.243m de escaleras: 5.200 de subida y 5.200 de bajada. Se dicen rápido…

En la cima se encuentra una curiosa depresión llamada Sri Pada (huella sagrada) a la que está prohibido sacarle fotos (ya veremos porque no hubiéramos podido ni con permiso). Esta huella es sagrada para 4 religiones por distintos motivos:

- Para el budismo es la huella del mismo Buda hecha a pedido del dios Saman, una de las 4 principales divinidades protectoras de Sri Lanka.

- Para los musulmanes es la primera huella que dejó Adán luego de ser expulsado del paraíso.

- Para los hindúes, representa la huella de Shiva

- Para el catolicismo, de la mano de los portugueses, es la huella del apóstol Santo Tomás.

Más allá de las rivalidades, el Adam’s peak es esencialmente budista y ha sido destino de peregrinajes por miles de años.

Por la tarde visitamos un poco el pueblo, que estaba vacío ya que era temporada baja, y nos encontramos a una chica que había realizado la excursión ese día. Nos promete que pese al cansancio y al mal tiempo, valió la pena.

La ascensión puede comenzarse en cualquier momento del día, pero lo habitual es hacerla de noche (desde las 2 de la madrugada) para llegar a la cima antes del amanecer, lo que permite admirar las vistas durante el amanecer. Así lo hicimos. He aquí el cuaderno de bitácora de nuestra aventura:

02:00 – Suena el despertador .
02:10 – Suena el despertador .
02:20 – Suena el despertador. Nos levantamos.
02:30 – Salimos del hotel y me pongo un impermeable que me ofrecen por si llueve.
02:32 – Vuelvo a por la linterna y el paraguas (el tiempo no promete).
02:35 – Ni un alma en el pueblo. Avanzamos inquietos por la oscuridad pensando que si no hay nadie será por algo. No se ve más que niebla. Hasta Buda duerme.

02:45 – Empiezan las escaleras. Quedan 10.400. No se ve más que niebla.
02:56 – Seguimos sin ver a nadie.
03:10 – Nos encontramos con un monje budista que nos pone una pulsera de la suerte y nos cobra 200 rupias por ella (la suerte no es gratis).
03:16 – La suerte empieza a hacer efecto y empieza a diluviar.
03:23 – Nos resguardamos en un cobertizo. Parece Mordor.

03:28 – Decidimos que no parece que vaya a parar de llover y seguimos.
03:38 – Nos adelantan 3 alemanes valientes a toda prisa, calzados con botas de montaña y ropa apropiada.
03:40 – Nos equivocamos al pensar que no podía llover más fuerte. Nos resguardamos en un cobertizo.
03:50 – Tras ver que no va a parar, abrimos el único paraguas que tenemos y seguimos.
03:55 – Mi impermeable deja de serlo. No se ve más que niebla.

04:11 – Se acabaron los cobertizos. Hay que seguir. No para de llover. Las escaleras no cesan.

04:25 – Nos planteamos volver, pero decidimos que debemos estar cerca y seguimos. (No estábamos cerca)

04:40 – Adelantamos a los alemanes. Si esto es una carrera estamos ganando.
05.23 – Empiezan las escaleras estrechas. No se ve el final. Empezamos a desesperarnos.

06.10 – Llegamos a la cima. No nos lo creemos pero lo hemos conseguido. Nuestro comité de bienvenida son unos perros, 6 turistas que tampoco saben por qué están ahí, y varios monjes que viven en el templo. Ya ha amanecido y no se ve más que niebla.

06:12 – Nos tomamos unas galletas de coco resguardados.

06:20 – Un monje nos dice que para visitar el templo hemos de descalzarnos. Estamos a 10 grados y sigue diluviando. El contacto con el suelo nos dan ganas de llorar.
06:22 – Hacemos una foto rápida del templo, y pasamos de la huella, de la campana que tradicionalmente se toca al llegar, y de la madre que las parió.

06:30 – No se ve más que niebla. Nos bajamos.

06:31 – Un perro nos acompaña a cambio de galletas de coco (estaban de vicio).

07:36 – Pasamos de nuevo junto al monje de las pulseras de la suerte. Lara me contiene para que no le propine un puntapié. Nos indica que no se admiten devoluciones.

07:39 – Nos cruzamos con una señora mayor que se dispone a hacer el mismo viaje que nosotros. Nos empieza a dar vergüenza quejarnos tanto del cansancio…

Por el camino nos paramos a admirar todo lo que durante la subida ni siquiera pudimos ver:

08:54 – Deja de llover.

08:55 – Por fin llegamos!!!

Tras un merecido desayuno y algo de descanso, nos pusimos de nuevo en marcha hacia Galle, dónde finalizaríamos el viaje.

Resultó ser el día del Wesak, el día de Buda, en el que se celebra el nacimiento, iluminación y muerte del mismo, acudiendo los fieles a templos haciendo ofrendas. En el caso de Sri Lanka, las ofrendas toman forma de comida gratis por la calle, y nuestro chófer decidió parar en casi todos ellos. Algunos ofrecían bebidas, otros helados, galletas, bollos, arroz, etc… otros ni preguntamos (la pinta era horrible).

Nos paramos, ante la mirada divertida de los presentes (éramos los únicos blancos), en uno de los puestos a tomarnos un rico rice and curry, que es lo único que parece gustarles en este país.

Y con esto finaliza nuestra excursión. Nos quedaremos con las ganas de saber si las vistas desde el Adam’s Peak son tan increíbles como dicen o si se respira tanta espiritualidad como su templo milenario debería.

En cualquier caso yo no vuelvo a subir.

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