El Karakatoa, fue una isla de 3 conos volcánicos situada entre Java y Sumatra, que reventó en 1883 volando la isla en pedazos. Indagando por Internet he encontrado ciertas curiosidades sobre esta explosión:
- Originó una ola descomunal de 40m de altura que destruyó 295 ciudades, mató a 36.000 personas y colocó a un buque alemán 4km dentro de la jungla.
- Tuvo una fuerza de 7.000 bombas atómicas (vaya pedo).
- Oscureció el cielo del mundo durante años, y produjo extraños atardeceres en todo el globo. Dicen que el extraño fondo del cuadro El Grito de Edvard Munch es una representación del cielo sobre Noruega tras la explosión.
Años después, nació el Anak Krakatau (Hijo del Krakatoa) otra isla volcánica de un solo cono inclinado que crece a razón de 5m anuales. Dicen que algún día reventará como el anterior. Mientras tanto, fue un simpático plan para ir desde Yakarta en tan solo un fin de semana.
Alquilamos un coche para ir a Carita (a unas 4 horas de Yakarta) y ahí nos esperaba nuestro guía para el fin de semana: Samsul. Os dejo el contacto ya que lo organiza bastante bien:
- Teléfono: +62 878 71790364
- Correo: samsoel08@yahoo.com
Además, sus habitantes son también los más antipáticos, y como veis en la imagen, a los blancos no los reciben precisamente con los brazos abiertos. Tras hacerle esta foto, el chico quiso hacerse una foto con nosotros, con lo que deduje que nos estaba vacilando o que no sabía que significa levantar el dedo. En cualquier caso le dije que se fuera a freír arroz.
Esta es una foto con nuestro guía, que estaba tan loco como era simpático. Estuvimos esperando un buen rato en el puerto a que llegara el barco que nos llevaría a la isla dónde se encuentra el Anak Krakatoa.
Tras una hora y media, ya se veía el volcán al horizonte:
El motor, como no podía ser de otra manera en Indonesia, se paró 3 o 4 veces durante la travesía. La mayor parte de las veces por falta de gasolina.
Hicimos pie en la isla, y me sorprendió sobremanera el color negro de la arena volcánica, que con el color verde de la vegetación y azul del mar, hacían un paisaje precioso.
En este punto empezaba la corta ascensión al cráter del volcán:
Por razones de seguridad, no dejaban pasar este punto. El guía nos contó que dos años atrás, estando en este preciso lugar con unos turistas, el volcán entro en erupción, escupiendo unas enormes rocas en llamas al cielo que tuvieron que esquivar. ¿Verdad o mentira? En Indonesia me lo creo todo…
A alguien se le ocurrió hacernos una foto simulando cada uno una letra del nombre KRAKATAU.
Por supuesto la primera vez no salió bien, ya que a nadie se le ocurrió que para hacer una foto había que ponerse al revés. KRAKATRK
Último intento, que pese a que Ina no sabe hacer la U, no quedó del todo mal.
Para quien lo dudara:
Empezamos a bajar por el otro lado, admirando las espectaculares vistas:
La ceniza casi parecía nieve, aunque el sulfuro humeante dejaba bien claro que no era muy buena idea meter ahí los pies:
Cosa que evidentemente hicimos. Tuvimos que salir rápido ya que se notaba inmediatamente el calor bajo la planta de los pies, sin importar el grosor del calzado.
Hacia el final, crecían unas curiosas flores de las rocas volcánicas:
A los pies del volcán, en la orilla, nos encontramos con estos montones de basura. En Indonesia aún no son conscientes de la irreversibilidad de tratar mal al medio ambiente, y constantemente se ven imágenes como esta. La cara de Tailor lo dice todo.
Suerte que nos esperaba una rica comida, a base de pescado, gambas, rabas, verduras y arroz (que no falte).
Luego nos llevaron en barco a hacer snorkel dónde algunos vieron las burbujas del volcán a través del fondo marino, y a una playa espectacular casi desierta :
En ella vimos a los míticos lagartos, ¡algunos median casi 2 metros!
Y aquí acaba el viaje, corto pero intenso, que recomiendo a cualquiera que viva en Yakarta. La ida y vuelta en furgoneta se hacen un poco pesadas, pero sin duda vale la pena, sobretodo con buena compañía.

















































