Genung Leuser: entre orangutanes y elefantes

Junto con el parque de Tanjung Puting en Borneo, el parque nacional de Leuser en Sumatra es uno de los lugares dónde viven los famosos orangutanes de Indonesia.

Algo que quizás no sabéis, es que la palabra orangután viene del indonesio: orang (persona) + udang (jungla), es decir persona de la jungla.

Para llegar aquí tenéis que volar a Medan, al norte de Sumatra, alquilar una furgoneta y pegaros un buen palizón de trayecto…

Por si no fuera poco también hay que cruzar un río en una barca que no inspira mucha confianza…

Por la mañana, al despertar, nos llevaron a la entrada del parque. Solo llegar, nos encontramos con estas enormes bestias, que aunque parecen peluches gigantes, son capaces de arrancarte la cabeza de cuajo.

Aquí en esta foto parece que uno de ellos me este tendiendo la mano:

Tuvimos la suerte de ver un orangután muy joven:

Aquí 3 especímenes de orangután:

Algunos dejaban que nos acercáramos bastante:

Alguna de las especies más evolucionadas:

¿Mirando desafiante?

Suerte que algunos de los mas peligrosos ejemplares se mantienen encerrados para la seguridad de los turistas…

El trekking no es muy difícil, pero si cansado y hay mucha humedad. Además recomiendo que llevéis pantalón largo con los calcetines por fuera para evitar mordidas de sanguijuelas:

Una vez finalizada la excursión, nos pegamos otra buena paliza en coche. Esta vez en jeep pues la carretera eran básicamente piedras y agujeros. El objetivo era llegar a una reserva de elefantes para lavarlos y montar en ellos.

El lugar, parecía como de película de amazonas:

Nos trajeron a los elefantes a la queue leu leu, como dirían los franceses:

Este era el macho, que impresionaba lo suyo con sus enormes dientes de marfil:

Y como estaba bien sucio (seguro que les echan barro antes de venir), nos dieron unas esponjas y, ¡a frotar!

Algunos se limpiaban a si mismos, con la ayuda del pequeño de la manada…

Y por si fuera poco, luego hicieron una ronda para ducharnos a nosotros. Solo hay que ver la cara del elefante para saber que esta es su parte favorita:

No había nada que hacer, más que resignarse a ser duchado…

Al menos luego nos dejaban montar en ellos un rato.

Jugar con el pequeñín podía ser peligroso, pues la madre es muy protectora. Hay que acariciarlo con mucho cuidado.

El viaje nos dio incluso para ver algo de Medan (una parada totalmente prescindible). Visitamos la mayor mezquita de la ciudad:

Y nos sentimos como príncipes en el palacio del Sultán:

Belitung

Pulau Belitung es un destino cercano a Yakarta (a tan solo 1 hora de vuelo) y que sin duda vale la pena por sus playas paradisíacas y tranquilidad. Para los que tengáis pensado ir, he encontrado esta web que facilita mucho la excursión, aunque la verdad es que el turista se encuentra con poca oferta en la isla: dos sitios para dormir (uno muy caro y bonito, otro muy barato y horrible), un restaurante, un puerto, etc.

https://www.belitungisland.com

Es un lugar ideal para ir con pareja, y como la mía estaba en España, me fui de viaje romántico con Ina, mi compañero en la oficina comercial, así como una pareja de amigos suyos que se alojaban en el “sitio bueno” (nosotros obviamente no).

Al llegar a la isla, nos dirigimos en taxi a la zona norte, dónde se encontraba nuestro fantástico resort y el puerto de dónde salen los barcos de las excursiones. Rápidamente negociamos con el personal local para que nos hicieran un tour, y partimos en un pequeño barco los 4.

Este era el barco:

Nos habían prometido playas desiertas de arena blanca, y desde un principio el paisaje no defraudó: 

Nos paramos en este pequeño banco de arena, dónde el capitán del barco nos busco las famosas estrellas de mar para que pudiéramos hacer fotografías:

El agua como veis, es totalmente cristalina.

Una de los atractivos de Belitung, son estos enormes bloques de granito que sobresalen del agua:

A continuación visitamos un antiguo faro holandés de 1881, al que se puede subir para admirar las vistas:

Las vistas desde el faro son increíbles:

Luego seguimos con el paseo en barco parando en otras pequeñas islas:

De repente se puso a llover, aunque por suerte las lluvias tropicales duran a penas unos minutos, y pudimos volver al puerto sin incidentes.

Por la noche cenamos en el único sitio del lugar (menú típico: pescadito y arroz). Al día siguiente hacia algo de mal tiempo, y alquilamos una moto para visitar los alrededores de la zona, dónde conocimos a algunos locales:

El lugar barato para dormir no estaba tan mal, la verdad es que nos habían asustado mucho al respecto y me he metido en sitios mucho peores… Este es el bungalow que compartimos Ina y yo:

 ¡Hasta la próxima!

Anak Krakatau

El Karakatoa, fue una isla de 3 conos volcánicos situada entre Java y Sumatra, que reventó en 1883 volando la isla en pedazos. Indagando por Internet he encontrado ciertas curiosidades sobre esta explosión:

  • Originó una ola descomunal de 40m de altura que destruyó 295 ciudades, mató a 36.000 personas y colocó a un buque alemán 4km dentro de la jungla.
  • Tuvo una fuerza de 7.000 bombas atómicas (vaya pedo).
  • Oscureció el cielo del mundo durante años, y produjo extraños atardeceres en todo el globo. Dicen que el extraño fondo del cuadro El Grito de Edvard Munch es una representación del cielo sobre Noruega tras la explosión.

Años después, nació el Anak Krakatau (Hijo del Krakatoa) otra isla volcánica de un solo cono inclinado que crece a razón de 5m anuales. Dicen que algún día reventará como el anterior. Mientras tanto, fue un simpático plan para ir desde Yakarta en tan solo un fin de semana.

Alquilamos un coche para ir a Carita (a unas 4 horas de Yakarta) y ahí nos esperaba nuestro guía para el fin de semana: Samsul. Os dejo el contacto ya que lo organiza bastante bien:

  • Teléfono: +62 878 71790364
  • Correo: samsoel08@yahoo.com
La playa de Carita es probablemente la más fea de Indonesia, así como la más ocupada. Acostumbrados a las playas desiertas de agua transparente, la verdad es que fue un choque bastante curioso.

Además, sus habitantes son también los más antipáticos, y como veis en la imagen, a los blancos no los reciben precisamente con los brazos abiertos. Tras hacerle esta foto, el chico quiso hacerse una foto con nosotros, con lo que deduje que nos estaba vacilando o que no sabía que significa levantar el dedo. En cualquier caso le dije que se fuera a freír arroz.

Esta es una foto con nuestro guía, que estaba tan loco como era simpático. Estuvimos esperando un buen rato en el puerto a que llegara el barco que nos llevaría a la isla dónde se encuentra el Anak Krakatoa.

Tras una hora y media, ya se veía el volcán al horizonte:

El motor, como no podía ser de otra manera en Indonesia, se paró 3 o 4 veces durante la travesía. La mayor parte de las veces por falta de gasolina.

Hicimos pie en la isla, y me sorprendió sobremanera el color negro de la arena volcánica, que con el color verde de la vegetación y azul del mar, hacían un paisaje precioso.

En este punto empezaba la corta ascensión al cráter del volcán:

Por razones de seguridad, no dejaban pasar este punto. El guía nos contó que dos años atrás, estando en este preciso lugar con unos turistas, el volcán entro en erupción, escupiendo unas enormes rocas en llamas al cielo que tuvieron que esquivar. ¿Verdad o mentira? En Indonesia me lo creo todo…

A alguien se le ocurrió hacernos una foto simulando cada uno una letra del nombre KRAKATAU.

Por supuesto la primera vez no salió bien, ya que a nadie se le ocurrió que para hacer una foto había que ponerse al revés. KRAKATRK

Último intento, que pese a que Ina no sabe hacer la U, no quedó del todo mal.

 Para quien lo dudara:

Empezamos a bajar por el otro lado, admirando las espectaculares vistas:

La ceniza casi parecía nieve, aunque el sulfuro humeante dejaba bien claro que no era muy buena idea meter ahí los pies:

Cosa que evidentemente hicimos. Tuvimos que salir rápido ya que se notaba inmediatamente el calor bajo la planta de los pies, sin importar el grosor del calzado.

Hacia el final, crecían unas curiosas flores de las rocas volcánicas:

A los pies del volcán, en la orilla, nos encontramos con estos montones de basura. En Indonesia aún no son conscientes de la irreversibilidad de tratar mal al medio ambiente, y constantemente se ven imágenes como esta. La cara de Tailor lo dice todo.

Suerte que nos esperaba una rica comida, a base de pescado, gambas, rabas, verduras y arroz (que no falte).

Luego nos llevaron en barco a hacer snorkel dónde algunos vieron las burbujas del volcán a través del fondo marino, y a una playa espectacular casi desierta :

En ella vimos a los míticos lagartos, ¡algunos median casi 2 metros!

Y aquí acaba el viaje, corto pero intenso, que recomiendo a cualquiera que viva en Yakarta. La ida y vuelta en furgoneta se hacen un poco pesadas, pero sin duda vale la pena, sobretodo con buena compañía.

Sri Lanka – Galle + Colombo

Muertos de cansancio después de la ascensión al Adam’s Peak, nos dirigíamos a la etapa más relajada del viaje: Galle, al suroeste de Sri Lanka.

Ahí visitamos el famoso Fort Galle, construido por los portugueses en 1588 y reforzado más tarde por los holandeses. Dicho fuerte fue testigo del famoso Tsunami que en 2004 arrasó parte de Indonesia, India, Tailandia, Maldivas y Sri Lanka; por lo que tuvo que ser parcialmente restaurado.

El fuerte, en su mayoría, se conservaba estupendamente, y mi sentí como en un pueblo mediterráneo de la costa catalana o francesa.

Incluso nos encontramos con un camaleón:

El viaje terminaba, y nos dirigiamos a Colombo, no sin antes hacer alguna parada como tomar un coco por la carretera:

Este buda gigante lo levantaron los japoneses en memoria de las victimas del tsunami:

Nos detuvimos en un criadero de tortugas, cuya función es criar los huevos para luego soltar las pequeñas tortugas al mar. Aunque muchas de ellas mueren devoradas por depredadores igualmente, así se consigue mejorar su suerte.

Tan pequeñas y adorables daban ganas de comérselas:

Con fines científicos, en el criadero mantenían esta tortuga albina, sin duda espectacular:

Este es uno de los huevos:

Que a continuación plantaban como zanahorias en esta parcela:

Una vez llegados a Colombo, nos encontramos con una ciudad 100% sudeste asiático, con sus tuk tuks, su desorden y caos característicos.

Aqui una foto con nuestros guías:

Visitamos un templo en el que nos dejaron (por un módico precio) alimentar a un elefante que tenían como mascota. Por mucho que diga Lara, NO me dio NADA de miedo hacer eso (tiene una boca enorme oigan).

La última parada antes de ir al aeropuerto fue el Independance Memorial Hall, dedicado como su nombre indica, a la independencia de Sri Lanka de los Ingleses en 1948. Su emplazamiento es el mismo dónde tuvo lugar la ceremonia.

Fuera nos encontramos con un niño haciendo los deberes:

Sri Lanka ha sido el país que he visitado más devoto a la religión budista, por lo que me despido de este viaje con una fotografía que saqué en Colombo, con las banderas budistas cubriendo el cielo. ¡Hasta pronto!

Sri Lanka – Adam’s Peak

Llegamos al pueblo de Nallathanniya a media tarde, sin saber aún lo que nos deparaba el día siguiente. Nuestro objetivo era subir arriba del Adam’s Peak (Pico de Adán), uno de los puntos más altos de Sri Lanka con 2.243m de escaleras: 5.200 de subida y 5.200 de bajada. Se dicen rápido…

En la cima se encuentra una curiosa depresión llamada Sri Pada (huella sagrada) a la que está prohibido sacarle fotos (ya veremos porque no hubiéramos podido ni con permiso). Esta huella es sagrada para 4 religiones por distintos motivos:

- Para el budismo es la huella del mismo Buda hecha a pedido del dios Saman, una de las 4 principales divinidades protectoras de Sri Lanka.

- Para los musulmanes es la primera huella que dejó Adán luego de ser expulsado del paraíso.

- Para los hindúes, representa la huella de Shiva

- Para el catolicismo, de la mano de los portugueses, es la huella del apóstol Santo Tomás.

Más allá de las rivalidades, el Adam’s peak es esencialmente budista y ha sido destino de peregrinajes por miles de años.

Por la tarde visitamos un poco el pueblo, que estaba vacío ya que era temporada baja, y nos encontramos a una chica que había realizado la excursión ese día. Nos promete que pese al cansancio y al mal tiempo, valió la pena.

La ascensión puede comenzarse en cualquier momento del día, pero lo habitual es hacerla de noche (desde las 2 de la madrugada) para llegar a la cima antes del amanecer, lo que permite admirar las vistas durante el amanecer. Así lo hicimos. He aquí el cuaderno de bitácora de nuestra aventura:

02:00 – Suena el despertador .
02:10 – Suena el despertador .
02:20 – Suena el despertador. Nos levantamos.
02:30 – Salimos del hotel y me pongo un impermeable que me ofrecen por si llueve.
02:32 – Vuelvo a por la linterna y el paraguas (el tiempo no promete).
02:35 – Ni un alma en el pueblo. Avanzamos inquietos por la oscuridad pensando que si no hay nadie será por algo. No se ve más que niebla. Hasta Buda duerme.

02:45 – Empiezan las escaleras. Quedan 10.400. No se ve más que niebla.
02:56 – Seguimos sin ver a nadie.
03:10 – Nos encontramos con un monje budista que nos pone una pulsera de la suerte y nos cobra 200 rupias por ella (la suerte no es gratis).
03:16 – La suerte empieza a hacer efecto y empieza a diluviar.
03:23 – Nos resguardamos en un cobertizo. Parece Mordor.

03:28 – Decidimos que no parece que vaya a parar de llover y seguimos.
03:38 – Nos adelantan 3 alemanes valientes a toda prisa, calzados con botas de montaña y ropa apropiada.
03:40 – Nos equivocamos al pensar que no podía llover más fuerte. Nos resguardamos en un cobertizo.
03:50 – Tras ver que no va a parar, abrimos el único paraguas que tenemos y seguimos.
03:55 – Mi impermeable deja de serlo. No se ve más que niebla.

04:11 – Se acabaron los cobertizos. Hay que seguir. No para de llover. Las escaleras no cesan.

04:25 – Nos planteamos volver, pero decidimos que debemos estar cerca y seguimos. (No estábamos cerca)

04:40 – Adelantamos a los alemanes. Si esto es una carrera estamos ganando.
05.23 – Empiezan las escaleras estrechas. No se ve el final. Empezamos a desesperarnos.

06.10 – Llegamos a la cima. No nos lo creemos pero lo hemos conseguido. Nuestro comité de bienvenida son unos perros, 6 turistas que tampoco saben por qué están ahí, y varios monjes que viven en el templo. Ya ha amanecido y no se ve más que niebla.

06:12 – Nos tomamos unas galletas de coco resguardados.

06:20 – Un monje nos dice que para visitar el templo hemos de descalzarnos. Estamos a 10 grados y sigue diluviando. El contacto con el suelo nos dan ganas de llorar.
06:22 – Hacemos una foto rápida del templo, y pasamos de la huella, de la campana que tradicionalmente se toca al llegar, y de la madre que las parió.

06:30 – No se ve más que niebla. Nos bajamos.

06:31 – Un perro nos acompaña a cambio de galletas de coco (estaban de vicio).

07:36 – Pasamos de nuevo junto al monje de las pulseras de la suerte. Lara me contiene para que no le propine un puntapié. Nos indica que no se admiten devoluciones.

07:39 – Nos cruzamos con una señora mayor que se dispone a hacer el mismo viaje que nosotros. Nos empieza a dar vergüenza quejarnos tanto del cansancio…

Por el camino nos paramos a admirar todo lo que durante la subida ni siquiera pudimos ver:

08:54 – Deja de llover.

08:55 – Por fin llegamos!!!

Tras un merecido desayuno y algo de descanso, nos pusimos de nuevo en marcha hacia Galle, dónde finalizaríamos el viaje.

Resultó ser el día del Wesak, el día de Buda, en el que se celebra el nacimiento, iluminación y muerte del mismo, acudiendo los fieles a templos haciendo ofrendas. En el caso de Sri Lanka, las ofrendas toman forma de comida gratis por la calle, y nuestro chófer decidió parar en casi todos ellos. Algunos ofrecían bebidas, otros helados, galletas, bollos, arroz, etc… otros ni preguntamos (la pinta era horrible).

Nos paramos, ante la mirada divertida de los presentes (éramos los únicos blancos), en uno de los puestos a tomarnos un rico rice and curry, que es lo único que parece gustarles en este país.

Y con esto finaliza nuestra excursión. Nos quedaremos con las ganas de saber si las vistas desde el Adam’s Peak son tan increíbles como dicen o si se respira tanta espiritualidad como su templo milenario debería.

En cualquier caso yo no vuelvo a subir.