Y de nuevo en Lombok

Desde que la vi por primera vez con Adriana, la isla de Lombok me encantó. Es por ello que cuando Patricia y Jorge decidieron darse una vuelta por Indonesia, aproveché la ocasión para traerles aquí. Al final se acabaron apuntando Axel, Jacobo, María, Laura y Martina, y pese a algún incidente por el camino, lo pasamos genial.

Cogimos el primer vuelo de la mañana, un taxi hasta Kuta Lombok,

y llegamos al hotel de siempre: el Surfers Inn:

Tomando un zumo antes de salir

La única manera de moverse por la zona del sur de Lombok, es alquilando una moto. No es una zona para principiantes (excepto Jorge que es un profesional nato), ya que la carretera no es la mejor, y hay que ir con mucho cuidado. Tuvimos un par de accidentes por el camino a lo largo del fin de semana…

Ejemplo de carretera casi impracticable

Fue agradable volver a encontrarme con las bonitas playas paradisíacas de Lombok:

Con Patricia decidimos ir a dar una vuelta:

así que nos subimos por un camino de cabras,

para admirar las bonitas vistas:

dónde nos encontramos con unos simpáticos monos:

Amelio pasándolo en grande

Decidimos subir hasta la cima nada más que con nuestro traje de baño y descalzos (con protestas de Patri incluidas):

¡y valió la pena!

Que se te cruce una manada de búfalos por la playa empieza a ser algo habitual en Indonesia…

El atardecer, lo vimos en el Novotel muy cerca de dónde nos alojábamos, en Kuta Lombok. Impresionante.

La única foto de grupo que tenemos fue en la cena, y de calidad pésima por cierto:

Al día siguiente, más de lo mismo. Coger la moto ¡y a la aventura!

Jorge…muy profesional

La idea era irse parando en las playas que nos apetecieran. La isla estaba desierta de turistas, y nos íbamos encontrando a gente local que nos recibían siempre con una sonrisa.

La carretera a veces algo complicada

Patri y jorge siguieron disfrutando de Indonesia hasta el miércoles, mientras los demás nos fuimos a nuestra vieja Yakarta a trabajar. Añado una foto suya en Bali como despedida de esta entrada. :)

Fin de año en Gili Islands + Lombok

¡Este es el primer viaje con Adriana! (que esta deseosa de aparecer en el blog por primera vez). Después de pegarse un vuelo larguísimo, no pasó ni 24h en Yakarta que ya estábamos rumbo a Lombok. Y es que no había ni un momento que perder, ¡que el gran durian (como llaman popularmente a Yakarta) es muy feo! La idea era llegar a Lombok, coger una lancha hasta Gili Trawangan para pasar fin de año, movernos a Gili Air (una isla más tranquila), y el tercer día pasarlo descubriendo Lombok. Todo muy apretado.

Primera vez volando con Lion Air (toda una experiencia)

Nos esperaban 2 horas de taxi hasta el puerto…Durante el viaje nos dimos cuenta de lo preciosa que es la isla de Lombok. Toda verde, desierta y auténtica. Nos explicaron que unos inversores están planeando invertir para transformarla en el nuevo Bali. Espero que no sea cierto… Aque os pongo algunas fotos hechas durante el trayecto:

A lo lejos, las islas Gili, nuestro destino:

Al llegar al puerto nos encontramos a una avalancha de gente intentando timarte para meterte en los barcos de la manera más cara posible. Hay un solo puesto oficial. Comprad los tickets ahí. Yo no lo hice. ¡La novatada se paga!

En el “barco” hacia Gili
Llegada a la isla
Mercado de comida local

Las islas son una maravilla, y no permiten el uso de vehículos a motor, por lo que resultan muy tranquilas. (Aparte de los eventuales gritos a todas horas de las mezquitas como en toda Indonesia…). El hotel era muy decente y el personal encantador. Lo lleva una rusa que se ha casado con un indonesio. Por si alguien viene, el nombre es Welcome Inn.

Increíble pero cierto: ¡¡31 de diciembre!!

Estuvimos vagueando con Lucia y Mónica (amigas de Yakarta), haciendo snorkel en la playa intentando ver tortugas. ¡No vimos ni una! (y fuimos los únicos). Luego, para la noche de año nuevo, a cenar pescado y marisco que escogimos nosotros mismos. Nos decantamos por barracuda, unas gambas, y otros peces que no conozco:

La cena de año nuevo, a pié de playa, y con compañía inmejorable.

Unas gambas para acompañar

En cuanto a las uvas, Mónica y Lucia tuvieron la bonita idea de utilizar Lichis (o lo que fueran), que era lo más parecido. Lo malo, ¡son 10 veces más grandes que una uva!

Pelando las “uvas”
Y se hicieron las 12…

Lógicamente nadie se acabó ni la mitad…

¡A ver quien se acababa estas uvas! 

Por la noche un poco de fiesta, aunque al día siguiente nos despertábamos pronto para cambiar de isla, así que fuimos un poco abueletes y a dormir.

El desayuno, que nos trajeron a la terraza de la habitación, increíble: café, fruta pelada, crepes… ¡Para empezar bien el día!

¡Una de tantas crepes!
El día no pintaba mal

¡Por fin en Gili Air!

Algo que hay que saber de Indonesia, es que sus habitantes todavía no respetan demasiado el medioambiente, y en muchas ocasiones te encuentras en lugares paradisíacos, como este:

El paraíso dicen…

Los bungalows de Gili Air (Tyrell cottages), los mejores que he estado hasta el momento.

El día se empezó a tapar, así que nos fuimos a dar una vuelta por la isla, que no era muy grande.

¡Otra crepe! (y van 2)
Y nos sorprendió la lluvia

La isla, al igual que Gili Trawangan, no acepta vehículos a motor, y se encuentran paseando todo tipo de animales. Adriana, que parece que no tiene una casa en el campo, se quiso hacer una foto con uno de los animalejos. (Esta gente de ciudad…)

Por la mañana ya sólo nos quedaba nuestro último destino: la isla de Lombok. Ahí íbamos a dormir en el Surfers Inn con Lucia y sus amigas, en la zona sur de Kuta. Dejábamos las Gilis encantados, aunque nos habían hablado tan bien de Lombok que no podíamos esperar a llegar. El día prometía, y más nos valía después de la lluvia del día anterior.

El barco que nos llevó a Lombok (suerte que no había olas)

Ahí nos esperaban otras dos horas hasta llegar al sur de la isla. Como íbamos a un hotel de surferos, nos ambientamos compartiendo coche con 5 o 6 de ellos.

Las vistas durante el trayecto…impresionantes

Delante del hotel

La playa delante del hotel, como podéis ver, era impresionante, pero nos recomendaron alquilar una moto y pasear por la zona. Y así lo hicimos. Las carreteras eran a veces caminos de arena, y apenas se encontraban ni casas ni personas. Parecía un lugar remoto esperando ser descubierto por nosotros…

Al final llegamos a una playa que nos había recomendado Lucia. Directamente a mi Top 3 de playas en el mundo.

La playa casi para nosotros solos

En la playa nos ofrecieron cocos y piña, que tomamos encantados con el hambre que teníamos.

Comprando una piña

Recogiendo arena para mamá
Foto de rigor con los locales
Se empezó a tapar un poco

Así que nos fuimos a dar una vuelta en moto, a la aventura, a ver que descubríamos. La carretera era pésima, pero sin duda lo mejor del viaje. Nunca habíamos estado en un lugar tan remoto como este.

Dónde cristo perdió la alpargata

Llegamos a una playa, esta vez aún mas desierta que la anterior.

Sin palabrasUnos simpáticos chiquillos nos vigilaron la moto por un módico precio:

Ya de vuelta, hubo que tener cuidado con los obstáculos que nos encontrábamos por la carretera. La gente que nos cruzábamos, como es habitual en Indonesia, nos saludaba sin cesar y con una inmensa sonrisa.

¡Hay que ir con cuidado!

Las vistas desde la carretera increíbles

Nos paró una furgoneta llena de gente para que nos hiciéramos una foto con ellos. Aunque no creo que fuera conmigo con quien quisieran hacérsela precisamente….

 Al llegar al hotel, nos encontramos con Lucía y sus amigas con quien vimos la puesta de sol.

Unos niños jugando a fútbol
y se acabó el día

Al día siguiente, vuelo de madrugada a Yakarta y directo a la oficina. El viaje una maravilla, nos quedamos enamorados sobretodo de la isla de Lombok. Pero aún nos quedaba mucho viaje por delante. ¡Al día siguiente nos íbamos a Tailandia!