¡Ahí van las navidades en Tailandia!
Nos reunimos becarios ICEX de India, China, Tailandia, Malasia e Indonesia (¡creo que no me olvido a nadie!) Como tengo un retraso en el blog de aúpa y poco tiempo en la oficina ya que vamos a tope ultimamente, iré un poco al grano.
Sólo llegar a Tailandia ya se respiraba la navidad (incluso montaron una pista de hielo para patinar):
Solo llegar y visitar nuestro súper hotel (de 3,5 euros la noche, un error de sitio, ya os contaré…), nos fuimos a hacer una copita de bienvendia mientras esperabamos que las chicas se miraran todas las tiendas de camino.
Nos reunimos con unos ICEX más para ir hacia el restaurante. Como siempre, en formidables medios de transporte (previa negociación):
La cena de navidad, aunque se echó de menos a la familia (al menos en mi caso era mi primera navidad fuera de casa), estuvo muy divertida:
Al dia siguiente nos fuimos a hacer unas tirolinas muy majas (colgaré más fotos cuando me las pasen):

Nuestra comida de 25 de diciembre en medio del bosque:
No hay nada como llegar a tu super hotel después de un día cansado y encontrarte el suelo con 3 cm de agua…
Luego estuvimos paseando por un mercadillo callejero nocturo dónde la mayoría era pura artesanía (ya va bien variar de las camisetas falsas, los bolsos de Cucci y los trolex…). Lo más sorprendente es que a mitad de paseo, empezó a sonar el himno del país y de repente todo el mundo se quedó quieto como una estatua y sin hablar. Viene de un país en que todo el mundo dice adorar al Rey, pero en el que es ilegal hablar mal de él… Enfin…
Incluso pudimos visitar un templo de los que tanto lo gustan a Lara:

Esta noche (y no se sabe muy bien porqué), le hicimos caso a Jorge en la elección del restaurante. El resultado, como cabía esperar, no fue muy bueno:
Al día siguiente, ya quedábamos muchos menos (Los de Shanghai se fueron para otro sitio), y nos alquilamos unas motos para visitar un templo y el Palacio Real.
Para Jorge era la primera vez conduciendo una moto, y para sorpresa de todos ¡lo hizo muy bien!
Primero visitamos un templo, de nuevo para satisfacción de Lara que se los quiere tanto:
Supuestamente había muy buenas vistas, pero como no se veía un carajo por la niebla, nos hicimos fotos a nosotros mismos
Sorprendimos a un grupo de chicas haciéndonos una aprovechando que posábamos y encima no nos dejaron hacerles a ellas. La buena educación asiática…
Luego seguimos subiendo la carretera hasta el Palacio Real. La ruta en moto la verdad es que fue espectacular, y mi paquete Patricia se portó la mar de bien.
Al fin llegamos, y cómo no, los códigos de vestimenta variaban. Esta vez (¡¡por primera vez!!), no era Patricia la que iba enseñando más de lo que debía, sino que eran Jorge (que ya te vale macho) y Lara.
Esto era el palacio real (pobre rey). Suerte que los jardines y demás eran un poco más grandes.

¡Y aquí acaba todo! Con la tristeza de despedir a mis amigos y la alegría de saber que llegaba Adriana en 4 días, me despedía de Chiang Mai.
Recomiendo muchísimo esta zona para aquellos que no queráis ver la parte más turística de Tailandia (en Phuket quedé horrorizado). La gente es mucho más amable y todo es más barato. ¡Habrá que volver!






















