Aventuras por el sur de Tailandia

Sin apenas pasar un día entero en Yakarta, volvimos a nuestro querido aeropuerto para volar a Phuket, Tailandia. El recorrido del viaje fue diferente a mi anterior visita con Patricia y Jorge, pues aprovechando que nos íbamos 5 días, queríamos llegar a la zona más lejana y quizás menos turística. Aunque ya se sabe que en Tailandia las zonas son turísticas o muy turísticas.

Aproveché para llevarme la cámara de fotos buena que me dejo mi madre, y ya en el aeropuerto empecé a practicar:

No a todo el mundo le gusta tanto que le hagan fotos…

Al llegar a Tailandia, nos dirigimos a Phuket Town, con la idea de contratar un tour al día siguiente para ir a la famosa James Bond Island (de la película The man with the golden gun). No obstante, resulta que diciembre es época alta y ya no quedaba nada, así que nos dirigimos directamente al puerto por la mañana a ver que había disponible. Finalmente, Koh Lanta sería nuestro primer destino, pasando por Phi Phi Island.

El viaje, muy soleado, nos permitió hacer buenas fotos de los alrededores:

Al llegar a las islas, a pagar como siempre. Te dicen que es para limpiar la isla y luego esta sucia. Enfin…

Llegando a Koh Lanta:

Al llegar, Tuk Tuk (primera vez para Adriana), y a buscar hotel barato. Encontramos uno delante de la playa que daba el pego, aunque no dado a grandes lujos…

La isla de Koh Lanta, esta algo más alejada de las zonas muy turísticas, aunque no deja de serlo. En esta zona los locales viven por y para el turismo. En este caso, sin duda no es la más bonita, pero los alrededores son una maravilla. Como el día ya los habíamos medio gastado, nos alquilamos una moto para recorrernos la isla. En la playa, nos encontramos una medusa de lo más curiosa:

Al acercarse la puesta de sol, nos metimos de casualidad en un bar que se llamaba SUNSET. ¡El nombre prometía!

Al día siguiente contratamos un tour llamado “The 4 Islands”, que incluía comida, snorkel, visita a 4 islas y el transporte. Desayuno pronto, ¡y de camino!

El paseo en barco, como siempre, para hacer fotos.

Ya de buena mañana nos metieron en el agua para nuestro primer snorkel. ¡Espectacular!

Una de las paradas, y quizás la más espectacular, fue en la Morakot Cave, una cueva dónde supuestamente escondían los tesoros los piratas (o eso nos contaron). Para llegar, había que nadar durante 80 metros a través de una cueva totalmente oscura, y por la que se llegaba a una pequeña playa en el interior de una roca.

Dejando el barco atrás:

La foto, esta robada de internet, pues en las mías casi se ven más turistas que playa…una lástima. El lugar, no obstante, mágico. Parecía un auténtico escondite pirata.

Luego nos llevaron a una isla diferente a comer:

Después nos llevaron a una roca (porque no era ni una isla), en la que hicimos snorkel con más peces de los que pudimos contar. Para algunos de los presentes, la experiencia fue incluso desagradable, pues era imposible no tocar alguno mientras nadabas. Las fotos, tomadas desde el barco, lo dicen todo:

Y dejamos la roca atrás para dirigirnos ya hacia Koh Lanta…

Para aprovechar lo que quedaba de tarde, alquilamos una moto y fuimos a comprar algunos regalos.

También nos tomamos una merienda en condiciones:

Al día siguiente nos dirigimos a Railey (O como dicen los Tailandeses: Leili), un paraíso para los amantes de la escalada y para los de las playas de agua verde, arena blanca y enormes formaciones rocosas. Fue uno de los sitios más bonitos del viaje.

Al llegar, dimos un paseo y nos dirijamos a la playa principal a ver la puesta de sol.

Cenamos un Phad Tai en un puesto muy original:

Y tras un baño, nos sentamos a ver la puesta de sol:

Al día siguiente, nos despertamos en nuestro bungalow (el mejor del viaje también), dónde pudimos tomar un desayuno con unas vistas impresionantes.

Era el último día, y como marchábamos a primera hora de la tarde decidimos aprovechar la mañana paseando con el kayak por las playas y rocas de los alrededores. ¡Una excursión más que recomendable!

Al marchar, la marea nos jugó una mala pasada y tuvimos que andar hasta el barco que se ve al final en la foto…

Nos tocaba despedirnos ya de Tailandia, nuestro último viaje, aunque todavía quedaba disfrutar de unos días en Yakarta: buenos restaurantes, cine premium, ¡y mucho más!

En la playa de La playa (Koh Phi Phi)

ATENCIÓN: las fotos que se publican a continuación pueden herir la sensibilidad de los que, a diferencia de nosotros, se encuentran en un entorno más frío. ¡Aún estáis a tiempo de no mirar! El que avisa no es traidor…

¿Dónde has estado?

En la playa…

¿Pero en que playa?

¡En la Playa de La Playa!

¿Con quién?

¡Con Patricia, Jorge y Félix!

Aprovechando uno de los pocos vuelos directos que tengo dese Yakarta, nos reunimos con el equipo en Phuket, al sur de Tailandia. Tras los habituales retrasos, lloros y abrazos (hacia 3 días que no nos veíamos), nos fuimos a cenar. Como era tarde, preguntamos cerca del hotel y nos metimos en lo que resultó ser una casa de señoritas. Bueno, podían ser señoritos, en Tailandia nunca se sabe, y estas tenían cierta preferencia por Patricia…Sospechoso, ¡y más teniendo 3 chicos tan apuestos como nosotros!

Si algo tiene Tailandia, a diferencia de Indonesia, es que esta muy bien preparada para el turismo. Pude ser algo bueno y malo, según lo que se busque, pues en gran medida significa que esta mucho más masificada. Pero para lo que venia siendo nuestro fin de semana, nos venia perfecto. Desde el aeropuerto mismo negociamos (bueno negoció Patricia que es un monstruo) todos los transportes para ir a Phi Phi al día siguiente. Aunque os recomiendo que lo hagáis desde Phuket Town porque es más barato.

08:00 Nos vienen a buscar al hotel para ir al puerto.

08.30 Sale el ferry hacia Phi Phi. El trayecto dio para una buena sesión de fotos:

En el puerto nos esperaban del hotel para acompañarnos:

El hotel no estaba nada mal: reservamos 2 bungalows de bambú en frente de la playa en el que nos atendieron unos Ladyboys la mar de maj@s:

Después de probar mi primer Phad Thai (famosos fideos tailandeses), que estaba muy bueno pero de ración ridícula, contratamos un barco para que nos llevara a hacer un recorrido. Por apenas 4 euros por persona incluía: visita a una playa con monos (!!!!!), 2 spots de Snorkel,  visita a Maya Bay (La Playa) y algo más.

La primera parada fue la visita a la playa de los monos, en la que Amelio, que empieza ya a ser un protagonista clásico de mis posts, se lo pasó en grande:

Tras un par de sesiones de snorkel (un deporte frustrante para los amantes del buceo) en las que vimos bastantes peces, pero nada espectacular, llegamos a la Playa que haría famosa Leonardo Di Caprio en el año 2000, y gracias a la cual comen todos los habitantes de la zona.

La playa era sin duda muy bonita, y su emplazamiento inmejorable: una pequeña bahía a la que tan solo se accede por barco. Pese a ser un sitio turístico y que tampoco debe ser la mejor playa de Tailandia, me pareció increíble.

Al llegar de nuevo a la isla, ducha y cena de marisco y pescado que le apetecía a nuestra princesa.

Para nuestra sorpresa justamente esa noche era luna llena y en Tailandia las celebran bestias y aunque Phi Phi no es el sitio mítico de las famosas Full Moon Party, la fiesta no estubo mal. Además los mejores chiringuitos se encontraban justo delante de nuestros bungalows (ya nos avisaron en el check-in que habría música hasta altas horas de la noche).

Empezamos con unos combinados a la luz de un espectáculo pirotécnico y malabares con fuego. A todo ello probé diferentes configuraciones de la cámara a ver que pasaba (un poco raras ya lo se):

La configuración para comprar copas…digooo ¡zumos mamá!…. era muy curiosa y entretenida: se encuentran puestos por la calle que te venden un cubo con una botella (de zumo) y la mezcla por 4 euros:

Una cosa divertida de estas fiestas tailandesas es que en cada chiringuito hay chicas que te pintan lo que quieras (o lo que quieran) en pintura fluorescente que brilla con la luz. Como era la noche del Barça-Madrid, y siempre es de gran placer fastidiar a Jorge, un sucio madridista (¡desde el cariño Jorge!), me pinté así:

No hace falta que recuerde cuál fue el resultado en el Bernabeu. Os podéis hacer a la idea por las caras al día siguiente:

Al día siguiente, cogíamos el ferry a las 14h, y como teníamos la playa delante, nos dimos unos chapuzones:

¡Y eso ha sido todo! Barco, taxi, avión y en casa. Nada mal para un fin de semana, ¿no?

Aprovecho para felicitar a todos la Navidad, que pasaremos en Chiang Mai (norte de Tailandia) este fin de semana con becarios ICEX de Tailandia, Kuala Lumpur, China, Indonesia e India.

¡Un abrazo muy fuerte a tod@s y feliz envidia!