De crucero por Halong Bay y Hanoi

De vuelta a mis viajes express, me disponía a visitar el norte de Vietnam en 3 días. Salí de Yakarta un jueves por la noche, para “dormir” en el aeropuerto de Kuala Lumpur y coger el primer avión a Hanoi. Ahí me esperaban Patricia y Lara.

El tiempo no parecía el mejor, y la verdad es que no mejoró demasiado a lo largo del fin de semana…

Para colmo, mi avión llegaba un poco más tarde que la salida del tour para Halong Bay, con lo que tuve que contratar un taxi que me dejaría a medio camino y dónde, para mi sorpresa, me encontré por fin con Patri y Lara.

Teníamos aún unas 3 horas de camino, durante las cuales sólo vimos arrozales.

 Las casas locales llamaron mucho mi atención, pues eran muy estrechas, pero largas y altas. Me explicaron más tarde que se debe a que se paga por la parte de fachada que comunica con la calle, dando resultados tan extraños como estos:

 Al fin llegamos a Halong Bay, y tras quitarnos el pasaporte por si nos portábamos mal, nos acompañaron al barco en el que pasaríamos 2 días y una noche. Todo incluido por menos de 60 dólares.

Suele pasar cuando vas con chicas, que una de ellas se crea la reina del lugar. Y francamente, ¿quién soy yo para quitarle la ilusión?

El paisaje, pese a la densa niebla y la puntual lluvia, tenia un punto místico que nos encantó.

Durante la travesía no nos aburríamos:

y conocimos a gente:

Luego nos hicieron bajar en un pequeño embarcadero para tomar alguna foto,

admirar el brumoso paisaje,

hacer el burro,

hacernos ver luces de colores en una cueva,

hacernos creer que esto es un león,

y que esto es la sombra de una persona haciendo pis,

tomarnos otra foto los 3,

y despedirnos del lugar.

Por último las chicas se hicieron una foto con el típico sombrero vietnamita, por la que la mujer que los vendía les pidió dinero (y por supuesto no se lo dieron).

Para acabar de adornar las excitantes actividades que nos ofrecía el tour, nos llevaron a dar un paseo con barca de remos. Obsérvese la cara de felicidad de la mujer que remaba, cuya edad por cierto doblaba la de todos los demás juntos.

Tras un mojado viaje, y un frustrado intento por parte del francés que nos acompañaba de remar (ves al gimnasio chaval, que la anciana que nos llevaba tiene más fuerza que tu), de nuevo a pasear en nuestro barco, con la tranquilidad de estar en buenas manos:

Así que dedicamos un rato a tomar fotos en la borda. Patricia la copiona decidió que quería la misma foto que yo con la bandera (que poca vergüenza).

Patricia, parecía no tener suficiente, y siguió haciendo el payaso sobremanera:

Yo por mi lado, intenté sacar buenas fotos con la cámara buena, pero el tiempo no ayudaba, y soy un pésimo fotógrafo, así que este es el resultado:

Las demás 4.000 fotos las he borrado del disco duro para que no ocupen toda la memoria del ordenador…

Cuando se hizo de noche, cenamos, jugamos unas cartas con los demás occidentales del barco (la mayoría europeos viajando solos por el sureste asiático), unas cervezas, ¡y a dormir! No es que hubiera mucho más que hacer perdidos en medio de una bahía. Sólo hubo ocasión de ver a unos singapurienses cantar con el karaoke hasta que nos sangraron las orejas. Jamás habré visto gente con tan poca vergüenza para cantar.

Al día siguiente, algo muertos de frío, desayunamos con todo el mundo y nos llevaron tranquilamente a Hanoi. Por el camino, pudimos degustar este exquisito licor de serpiente:

Es broma, ¡no pruebo eso ni que me paguen!

Quedaba un corto paseo por Hanoi tras dejar las cosas en el hotel, una cena a pie de calle a base de sopa por 1 euro, y un doloroso masaje que me dejó como nuevo.

Siguió lloviendo, así que paseamos bajo el paraguas por las calles del centro.

Tomando un helado conocimos a estas chicas, una de ellas un terremoto en potencia. Aprendimos mucho de ella, sobretodo de la situación en la que se encuentra Vietnam en estos momentos. Actualmente aún no disponen de total libertad de expresión, incluso nos contó que un conocido suyo había ido a prisión por redactar un blog con comentarios en contra del gobierno. Las universidades enseñan a ser robots serviciales y fieles, y si te desvías un poco del camino por el que te conducen, estas perdido. Ni siquiera tienen acceso a toda clase de libros. Con las ideas que tenia entendimos que su máxima preocupación en estos momentos era escapar de su país para ir a los Estados Unidos, dónde espera poder desarrollarse como persona. Francamente, espero que lo consiga.

Sigo en contacto con ella, todavía impresionado por las inquietudes que la mantienen viva, totalmente ajena a una sociedad que no la entiende ni la acepta. Muy triste.

Nos llevó a tomar té de lima y pipas (sino las chicas se mueren), y aprovechó el tiempo que le dimos para preguntarnos toda clase de cosas que dice ni imagina en hablar con sus compañeros de clase o su familia.

Por la mañana, nos despertamos bien pronto para ir a ver el mausoleo de Ho Chi Minh, que significa “el que ilumina”, y que como todos sabréis fue el Presidente de la República Democrática de Vietnam y el que proclamó su independencia.

Para ver a tito Hochi, nos hicieron dejar las cámaras en la entrada, así que solo tenemos algunas desde fuera:

Y ya para despedirme, una foto de la catedral delante de nuestro hotel. Es agradable salir de Indonesia para no oír los cantos a las 4 de la mañana y pensarte que vas a dormir, para escuchar las campanas de una catedral cada 15 minutos durante toda la noche…

 ¡Hasta la próxima!