Un poco de chino

Autor: Warni  |  Categoría: General

Desde hace unas semanas he empezado un nuevo ejercicio con mi profesor de chino. Para aprender a escribir y a reconocer más caracteres, tengo que escribir una pequeña redacción en chino de como mínimo 150 caracteres. Sé que debo todavía la segunda y la tercera parte del post sobre el año nuevo chino, pero mientras me animo con ello os dejo con esta redacción sobre las tapas .  No olvidéis pasarlo por el google translator (de chino a inglés) para echaros unas buenas risas:

西班牙的小吃

西班牙的小吃用西班牙语叫“tapas”。说实话,在西班牙“tapas”不只是饭,是一个很普遍的活动,特别是在夏天。

每天,下班的时候,很多西班牙人跟他们的朋友,同事去酒吧喝啤酒。在西班牙的酒吧,你买一杯啤酒,他们就送你一个小吃。

有很多不一样,都很好吃。通常是一个烤面包,上面有肉,鱼,或者蔬菜。有一些根有名的比如“patatas bravas”,炸土豆和一个辣的酱,或者“gambas al ajillo”,炸的大蒜虾。我非常喜欢西班牙菜,但是西班牙菜比中国菜更紧时候。我最喜欢的菜叫“croquetas”,是一个牛奶和白面包糊,还有西班牙火腿做得球,然后沾面包屑,炸。真得很好吃!!

Año Nuevo Chino Parte I: Kung Hei Fat Choi!

Autor: Warni  |  Categoría: General

Esa frase tan rara es lo que los chinos se dicen para felicitarse el año nuevo en Hong Kong. Se trata del Año Nuevo Chino, claro, y como son muchos, llevo oyéndolo sin parar los últimos días.

En realidad hoy en día el Año Nuevo Chino se celebra por todo el mundo. Todos los que viváis en una ciudad con una minoría china suficientemente grande estaréis al tanto de este evento. ¿Por qué los chinos celebran el Año Nuevo Chino en febrero? No es un caso de impuntualidad crónica, es porque las festividades tradicionales chinas no se rigen por el calendario gregoriano, que es el que usamos nosotros todos los días. Ellos usan un calendario lunisolar, y eso supone ciertas diferencias con el nuestro, que es solar. En los próximos días voy a explicar en qué consiste el Año Nuevo Chino, porqué la fecha es diferente de la del año nuevo occidental, y porqué los chinos tienen nombres para los años, en lugar de contarlos como nosotros.

Empecemos con qué significa el Año Nuevo Chino en China. Bueno, más concretamente, en Hong Kong, que es donde vivo yo. Lo primero a destacar es la propia importancia del Año Nuevo Chino aquí. Es la festividad anual de mayor duración, y además tiene un significado clave para los chinos: el año nuevo implica un nuevo comienzo. La habitual naturaleza supersticiosa de los chinos palidece al lado de la que muestran en estos días para asegurarse de que el año que entra les traerá buena fortuna. Es tan importante que incluso muchos negocios cierran en Hong Kong (la verdadera ciudad que nunca duerme). Entendámonos, los supermercados, bares, y el IKEA están abiertos todos los días, como siempre, pero muchas tiendas pequeñas, restaurantes, puestos etc. están cerrados. A veces incluso durante las dos semanas que dura este pollo. Por lo demás el Año Nuevo Chino es, al igual que el nuestro, un momento en el que la familia aprovecha para reunirse.

En realidad todo empieza unos días antes. Los días previos a la entrada de año, los chinos hacen una limpieza exhaustiva de sus casas y luego ponen las escobas cerradas a cal y canto. La creencia es que han barrido la mala suerte fuera de sus hogares, y no quieren barrer la buena suerte que entre. En la medida de lo posible intentan renovar cosas, para tener un comienzo fresco. Muebles viejos, ropa que ya no usan etc. se liquidan en estos últimos días del año. En la víspera de año nuevo, lavarse el pelo trae mala suerte, porque corres el peligro de lavar la buena fortuna que empieza, no se le presta nada a nadie, y antes de que empiece el año hay que haber recuperado todas las deudas. Por la noche se hace una cena opípara en casa, tan importante es que si algún miembro de la familia no puede asistir, aún así se le suele dejar un sitio reservado. Cuando el reloj de la medianoche, todas las puertas y ventanas deben estar abiertas para dejar escapar al año que pasa.

A lo largo de los quince días siguientes, se visita a los parientes, se reza en los templos, y en general se cumplen ciertas tradiciones, pero éstas varían mucho en función de la región de China de la que vengan las personas. Hay algunas cosas que son comunes. El color por excelencia es el rojo, y el dorado también en menor medida. El dorado les sugiere riqueza, y por eso les gusta. El rojo no es propaganda del comunismo, aunque resulta de lo más conveniente para el régimen. Se supone que ahuyenta a los malos espíritus, al igual que la luz y el ruido de los petardos, que son clave a esta celebración. No obstante en los últimos años se han prohibido en bastantes sitios, entre otros Hong Kong. En sustitución, la ciudad ofrece un espectáculo impresionante de fuegos artificiales en la bahía Victoria. Es genial porque además de un montón de fuegos artificiales muy bonitos, aprovechan para tirar algunos cohetes especiales. De vez en cuando se ve un 8 por ahí, porque es otro símbolo de buena suerte. También hay un mensaje “I [corazón] Hong Kong” muy chulo, y este año, por ser el del conejo, había caras de conejo de vez en cuando.

Otra tradición mítica son los sobres rojos. Durante estos días los chinos intercambian sobres rojos con dinero. Aquí en Hong Kong se llaman lai si, y se supone que traen buena suerte y fortuna al que los entrega. Siempre y cuando lo haga correctamente claro, los Lai Si tienen sus reglas. Para empezar, se pone siempre un número par, ya que los números impares se utilizan para los sobres que se entregan en los funerales. Si le entregas a alguien un lai si con un número impar en el nuevo año te va a odiar, porque en cierto modo le estás deseando la muerte. El número 8 es considerado bueno, así que si está presente mejor, pero es un poco difícil, porque el número 4 es considerado malo. Por eso entregar dos billetes de 20 es malo, y cuatro billetes de 20 es aún peor. De hecho se intenta entregar un solo billete, para que el destinatario no pueda juzgar fácilmente cuanta pasta hay en el sobre sin abrirlo. Generalmente los sobres los dan las parejas a los solteros, y los mayores a sus parientes más jóvenes (hijos, sobrinos y nietos). También es habitual darle un sobre al portero, a un camarero de un sitio al que vayas con frecuencia, etc. Dar un billete arrugado, sucio o doblado sugiere que la persona a la que se lo das no te importa, así que la gente hace cola los días antes de la entrada de año en los bancos para recoger billetes frescos.

Lo de los sobres es solo parte de la historia. En muchos sitios se ve un pequeño dragón león chino paseando por ahí, acompañado de una orquesta percusionista de lo más ruidosa. Al dragón león en cuestión le contratas para que se pase por tu negocio y haga un baile, que te traerá buena fortuna. Si quieres más garantía de éxito, puedes esconder sobres rojos por ahí, pegados ni más ni menos que a una lechuga. El dragón león se pilla el sobre y la lechuga, mueve la cabeza de arriba a abajo muy rápido como si masticara la lechuga con todo su entusiasmo, y luego te tira los restos. La verdad es que otro día podría escribir un post sobre la lechuga en China, porque lo han entendido todo al revés. Aquí lo de tomarla en ensalada como que no se hace. Si acaso se echa por ahí en algunos platos para acompañar, pero eso sí, cocida. Y son muy aficionados a la sopa de lechuga. Eso sí, lo de que tirarle a alguien un par de hojas de lechuga le garantice fortuna para el año entrante ya es lo último.

El motivo que explica la presencia de la lechuga en todo este es porque el sonido en cantonés de lechuga suena como dinero. Un principio similar aplica a las mandarinas, cuyo nombre en chino también suena parecido a dinero. Como consecuencia por todo Hong Kong hay arbolitos con mandarinas pequeñas (recordemos, naranjas de la China). Y esto se repite más veces. De hecho cuando te dicen Kung Hei Fat Choi lo que te están comunicando es “felicidades y que hagas mucho dinero este año”. ¿Habéis captado el mensaje verdad? En Hong Kong el dinero importa.

Al principio del año la superstición sigue presente. Cuando limpian las casas, barren hacia dentro de las habitaciones, amontonan el polvo, lo recogen y lo sacan en una bolsa por la puerta de atrás. Hacerlo por la de delante trae muy mala suerte. Esto aplica a t oda la basura de hecho. Tampoco se cortan el pelo, porque los objetos cortantes y punzantes se consideran de mal augurio en estos primeros días. La primera persona con la que te encuentres, y las primeras palabras que te digan son importantes, y entrar al dormitorio de alguien a saludarle trae mala suerte.

Estos primeros quince días del año son sobre todo para visitara a la familia y amigos, pero todavía hay algunas tradiciones que cumplir. El primer día la gente suele no comer carne, para tener un año saludable. Esto es muy conveniente porque también existe la creencia de que el fuego en este primer día es malo, y se come comida cocinada el día anterior. El segundo día son especialmente amables con los perros, pues la creencia china es que este día es el cumpleaños de todos los perros. En el quinto día la gente no sale de casa, se queda dentro esperando la visita del dios de la riqueza. Para los chinos la raza humana nació el séptimo día, no el sexto, así que el séptimo día celebran el cumpleaños de todos los humanos comiendo tallarines que no han cortado previamente. Estos tallarines de la longevidad del traerán unas vidas más largas. La noche del quinceavo día celebran el festival de las linternas, que clausura la entrada de año. Las linternas son estas lámparas típicas chinas de papel, y la verdad es que es un espectáculo muy bonito. ¿El color de las lámparas?

Rojo, por supuesto.

Ocaso

Autor: Warni  |  Categoría: General


De nuevo, tal y como ocurría hace escasos quince meses, ha llegado el momento de pasar página. Si bien entonces el cambio era más drástico, dejar atrás este 2010 no es en absoluto menos difícil.

Alguno dirá que me he adelantado, como hacen las Navidades en los centros comerciales, y en parte es cierto, pues aún queda un mes entero. No obstante, este fin de semana ha sido mi último viaje del año a Pekín, y puesto que en cierto modo todo empezó allí, de cierta forma este viaje se ha convertido en el punto de inflexión que marca la frontera donde termina una época y empieza la otra.

Y es que, qué una época se acaba es una hecho indiscutible. Me quedo en Hong Kong, pero para hacer un trabajo distinto y, aunque afortunadamente muchas de las mejores personas que he conocido este año se quedan por este lienzo por pintar que es el continente asiático, la situación, las reglas del juego, también cambian. Además, son también muchos los que se embarcan en nuevas aventuras lejos de aquí, y su ausencia supone quizás el mayor cambio de todos.

Aunque miro al futuro con optimismo, odio las despedidas, y este ocaso me llena de melancolía. Tengo la cabeza llena de buenos recuerdos. Recuerdo la fiesta sorpresa de Vicente, los noodles del malán (y su jengibre), la caza de atardeceres por Birmania con Dani, la noche que Gon y yo conocimos a Marian. Me acuerdo de Jaime bailando en la barra del Carnegies, y me acuerdo de aquel viernes que llegué dos horas tarde a casa de Isa en Shanghai, e intentamos probar un restaurante Uyghur (que no era un restaurante…creemos). No me olvido de las innumerables visitas de Javi, ni de los buenos momentos con mis compañeros de piso en el dieciocho de Johnston Road. Guardo en mi memoria confusos pero felices recuerdos de aquella noche que, vestidos con togas romanas, fuimos los reyes de Hong Kong, junto con las incontables cervezas compartidas con amigos por toda Asia. Viajes como el de Japón o el del Tibet están anclados en mi memoria, así como mi aventura por China con Pater y Laura. Centenares de fotos me ayudarán a mantenerlos allí. El fin de año en Phi Phi, tirarme por los toboganes de hielo en Harbin, aquella tarde en Taipei en que Jago me hizo partícipe del “Da t’o igual”, la noche de Aniceto… Solo cuando pienso en todas estas cosas me doy cuenta de que han sido quince meses, porque han pasado tan rápido que parece que fue ayer cuando llegué aquí

Aunque dentro de un tiempo estos mismos recuerdos me permitirán revivir algunos de los momentos más felices de mi vida hasta ahora, que han tenido lugar este año, hoy son dagas de hielo clavadas en mi corazón, y me provocan sonrisas agridulces y un sentimiento general de tristeza.

Y es que el ocaso al fin y al cabo es siempre bonito, pero triste. Vendrá seguido de la noche, que si bien cuando el sol se está yendo se nos antoja oscura y sin luna, a menudo nos obsequia con un cielo lleno de estrellas. Y en cualquier caso nunca hay que desesperar, pues invariablemente la noche dará paso a un nuevo día, en el que el sol, una vez más, se levantará para guiarnos en nuestro camino.

Españoles, Incoterm ha muerto

Autor: Warni  |  Categoría: General

¡Tranquilos! No hablo de los Incoterms 2000. Que el Gran Dios CECO me libre de tan catastrófico suceso. No, me refiero a mi humilde pez, que falleció hace unos pocos días, víctima ni más ni menos, que de una sobredosis de cariño.

Los primeros pasos de Incoterm por este cruel mundo se pierden en las brumas del tiempo, pero es de esperar que no fueran fáciles. Con toda probabilidad tuvo que luchar desde el primer día contra sus hermanos, por alimento y espacio, en una pecera superpoblada. Su destino fue, desde el primer momento, servir de compañía y ornamento. Para ello Incoterm dedicó incontables horas a hacer su movimiento en el agua más fluído, su cola más larga y brillante, y sus colores, verde y azul, más vivos.
Contra todo pronóstico, Incoterm sobrevivió a cada lucha que se desató en su tanque, consiguió salvar comida suficiente para seguir creciendo, y logró convertirse en un pez adulto y elegante.
Sin embargo, como mencionaba al principio de este post, la vida de un pez no es fácil, y menos en la ciudad. Alcanzar sus objetivos a Incoterm solo le consiguió un pequeño tarro con un agujero en la tapa, en el que malvivir hasta que algún turista decidiera adquiririrlo por lo mismo que te vale un rollito primavera extra en tu plato al mediodía.

El domingo que nos conocimos no era un domingo especial. Me gustaría poder decir que el sol brillaba de una forma diferente aquel día, o que el sonido de los pájaros era más melódico que de costumbre, que se oían menos bocinas, o que había menos inspectores de hacienda. No obstante estaría faltando a la verdad. Era un domingo de lo más ordinario, y lo único fuera de lo normal que hicimos en esa ocasión, fue ir a dar una vuelta al mercado de los peces.

No sé porqué aquella mañana escogí a Incoterm de entre la miríada de peces que había expuestos en sus tarros y bolsas de plástico. Quizás era porque su tarro estaba más sucio que otros, quizás fue un capricho del destino. Incoterm parecía desilusionado con la vida. Apenas nadaba, y se dedicaba a flotar entre sus propios deshechos. Yo quiero pensar que le elegí a él, simplemente porque en ese momento necesitaba una mano amiga. Porqué en mi subsconsciente pensé, que si yo hubiera nacido pez, me hubiera gustado tener un amigo que me sacara de aquel tarro tan sucio.

En cuanto Incoterm vio su nueva pecera estoy seguro de que se sintió feliz. La recorrió rápidamente de un lado a otro y pronto la reconoció como su nuevo hogar. Tuvo varios meses de felicidad en esa pequeña esfera acristalada, de vida tranquila y cómoda, siempre cumpliendo su función de objeto ornamental, pero también haciendo compañía. Sorprendería a muchos la calidez que un animal tan frío puede aportar a una vida solitaria. Los habitantes del 18 de Johnston Road le consideramos un compañero más del piso, y en reconocimiento a su superior belleza, pagamos su parte del alquiler entre todos sin rechistar.

Con una vida así, no sorprenderá a nadie que la muerte de Incoterm fuese trágica, como fue. A principios de mes, yo me ausenté con mucha frecuencia de Hong Kong, acompañando a mi familia por China en su visita al gigante asiático, siempre que mis exiguas vacaciones en la ofecomes me lo permitían. Mi amiga María se ofreció amablemente a cuidar de él esos días. Muchos pensareis que una muerte de una mascota por amor, a manos de una chica, ineludiblemente se debe a una sobrecarga de lacitos rosas, de perfume barato, y de innumerables tardes tomando el té con una imaginaria señora Gladis y su vecina.

Pero os equivocaríais. Lo que ocurrió en realidad es que mi compañera María, en su celo por ofrecer a Incoterm un hábitat limpio y agradable, se dedicó a limpiar su pecera con lavavajillas todos los días, a veces más de una vez por día, y a echarle hielo en el agua para que estuviera más fresquita. Es posible que tanta actividad, y tantos químicos extraños en su agua redujeran sus defensas y le produjeran una vulgar muerte por intoxicación. Pero también es posible que el viejo Incoterm, satisfecho con la vida que había conseguido alcanzar, decidiera que morir de amor no era tampoco una mala manera de morir, y aceptara de buena gana acabar así sus días en nuestro mundo.

Compañero Incoterm, amigo, desde aquí desde la blogosfera, no puedo negarte que de cierta manera te envidio la muerte que has recibido. Descansa en paz

Da t´o igual!

Autor: Warni  |  Categoría: General

No, no es que a partir de ahora cuando sienta la necesidad de tirarme un pedo o eructar vaya a hacerlo, independientemente de dónde o con quién esté. Tampoco quiero decir con este título que la próxima vez que me entre sueño me voy a tirar a dormir como buenamente pueda, en medio de la calle, y en cualquier postura. Aquellos que creais que estoy anunciando al mundo que desde este momento voy a sorber la comida (incluso aunque sea un filete), a depositar los restos de lo que esté comiendo, como huesos o cáscaras, en la mesa en lugar de en el plato, o a renunciar definitivamente de las servilletas y sustituirlas por el envés de mi mano estais también equivocados.

Pero que yo no lo haga no significa que no lo hagan otros. Hace no demasiado, me reuní en Taipei con algunos viejos compañeros de aventuras. Ahí, en el último bastión frente a la China roja de Mao, en la capital de esa China a la que se refería Carod cuando reivindicaba que se le llamase Josep Lluis, y no Jose Luis, Jago me reveló el significado de esta sencilla frase. Esas tres palabras contienen la esencia del pensamiento pan-asiatico contemporáneo: Da t’o igual.

Hay muchos ejemplos de situaciones en las que esta lección teórica muestra su cara más práctica. Cualquiera que haya pasado un tiempo en Asia, y particularmente en China, seguro que sabe de lo que hablo. Además de los casos que menciono en el primer párrafo, todo ellos reales (y recurrentes) ahora mismo me vienen algunos a la cabeza.

Hace unas semanas, por ejemplo, llevé a Gonzalo a una de las terrazas más chulas de Hong Kong, el Woolo-Moolo. Es una terraza que parece sacada de un catálogo, con unas vistas increíbles a la bahía, desde un piso 32, rodeada de los rascacielos de Hong Kong, y decorada exquisitamente, con suelo de madera, y grandes sofás con cojines blancos. Al llegar arriba nos recibió un camarero perfectamente arreglado, que cuando le dijimos que habíamos venido a tomar una copa, nos indicó, muy amablemente, que descendieramos por la escalera de servicio al restaurante de un piso más abajo, pidieramos allí las copas, y las subieramos nosotros mismos. Ya no solo es el trato lo que choca, es que con todo lo cuidados que están los detalles, de repente te hacen bajar por una escalera cochambrosa que, eso si, termina en una puerta que da a un comedor magnifico y muy bonito decorado. Esta situación es de lo más común aquí en China.

No es lo único. El uso indiscriminado del google translator, incluso en lugares como el museo de la torre del Taipei 101, que hasta que hace dos meses fuera desbancado por el Burj Al Kalifa, era el edificio más alto del mundo. ¿Porqué nadie se ha molestado en traducir adecuadamente del chino al inglés? Si además lo más difícil ya lo han hecho, el mensaje se entiende más o menos, simplemente haría falta que alguien con buen nivel de inglés corrija los pequeños (pero abundantes) fallos gramaticales y ortográficos, ¿Porqué nadie lo hace? Porque da t’o igual!

Subir a un taxi en China siempre es una aventura. El conductor casi nunca habla inglés, “eso no debería ser un problema”, piensa ingenuo el extranjero, “tengo la dirección escrita en chino por uno del hotel”. Su autoconfianza aumenta cuando le da el papel al taxista, este lo estudia con atención, y emprende la marcha. No obstante, toda esa tranquilidad se esfuma cuando a los 500 metros el taxi se para, y el taxista vuelve a examinar la dirección del papel con la misma atención del principio ¿Pero qué mira? ¡Si es solo una línea! El extranjero no entiende lo que pasa. Un taxista occidental, al ver una dirección, si no la reconoce, preguntaría al cliente, o miraría en un callejero. No se le ocurriría empezar a andar sin saber realmente a donde va. En China no es así. Habitualmente el proceso descrito más arriba se repite un par de veces antes de que el taxista llama a la central para que le indiquen dónde está el destino, y eso es lo que más confunde al pobre extranjero. Si no reconoció la dirección, ¿Por qué se puso a andar directamente? ¿Por qué no llamó a la centralita desde el primer momento? Es sencillo si conoces el eslogan de Asia: Porque da t’o igual!

¿Porqué los chinos se levantan la camiseta hasta el pecho, y se pasean por la calle como si llevasen un top? ¿No se dan cuenta de lo mal que queda? Claro que de dan cuenta pero….¡Efectivamente!, ¡Da t´o igual! ¿Cómo? ¿Que los chinos en los baños públicos cuando se meten en el cubículo no cierran la puerta nunca (efectivamente, insinuo afirmo que a menudo la dejan abierta incluso cuando lo que están haciendo no es pis)? ¡Pues claro que no, da t´o igual!

Sin embargo, esta filosofía del “Da t’o igual” tiene una segunda lectura, con consecuencas que socio-económicamente son más importantes. El “Da t’o igual” representa también un pragmatismo maquiavélico que corre por la sangre de todos los chinos, que al fin y al cabo son la cultura dominante en este continente. Otra forma de decir “Da t’o igual” es “El fin justifica los medios”. Aunque es cierto que algunos de los comportamientos que he descrito más arriba pueden parecer totalmente irracionales y sin sentido, a veces es simplemente una consecuencia lógica de la forma de pensar tan práctica de los chinos. Esa forma de pensar es uno de los motivos por los que los chinos donde van, arrasan, y se hacen con cuotas tremendas del mercado. En Indonesia tienen la mayoría de la riqueza comercial del país, pero representan apenas un 1% de la población. De los 5 tigres asiáticos, Hong Kong y Taiwan tienen una población china de casi el 100%. En Singapur, que además es uno de los países con mayor renta per cápita del mundo, el 74% de la población es étnicamente china, es decir, tres de cada cuatro. En Malasia agrupan a la mayoría de las clases medias y altas, a pesar de ser un cuarto de la población del país. Y por supuesto está el Gigante Asiatico, la propia China, que por H, por B o por Z está en todas las conversaciones, y en todas las entregas semanales del Economist, muchas veces incluso en más de un artículo.

Un problema serio que tienen los chinos, es que es complicado que impongan su cultura a la americana, así que tendrán que lograr la hegemonía económica por otras vías. Aunque es obvio que aún les falta mucho camino por recorrer, no me cabe la menor duda de que van por el buen camino, y de que lo van a conseguir. Hasta ahora han sido fabricantes de bajo coste, pero poco a poco se están considerando más y más como consumidores por un lado, y como fabricantes de productos más avanzados por otro. Incluso a pesar de esto último, el mayor argumento en contra de las teorías de supremacía económica china sigue siendo que su tejido industrial es poco creativo y de poca calidad. Esto es cierto solo a medias. Los estándares chinos están subiendo poco a poco. A los críticos de China les aconsejo que miren el ritmo de la evolución que ha seguido el país en los últimos años, y a la tenacidad y una imaginación con que los chinos atacan las oportunidades comerciales, propia de las aulas de las mas prestigiosas escuelas de negocios.

Cuando estuve en Semana Santa viajando por el interior de China con mi amigo Diego, se nos ocurrió subir una montaña por la noche, para ver el amanecer desde lo alto. Nos llevó casi seis horas de aventuras y risas, acompañados por un divertido grupo de estudiantes chinos. Cuando llegamos arriba estabamos agotados y helados de frío. Estabamos en el pico de una montaña, la Hua Shan, con un viento helado que cortaba nuestros huesos y sin ningún sitio en el que refugiarnos. Al principio nos acurrucamos junto a un montón de chinos, protegiendonos los unos a los otros con nuestro cuerpo y conservando el calor lo mejor posible. Sin embargo eso era una receta para el desastre. No había mucho sitio en el pico, y no paraban de llegar chinos. Más tarde o más temprano alguno se hubiera despeñado, así que alguien con autoridad (es decir, que gritaba mucho) nos dispersó. En ese momento vimos una pequeña cabaña que alguien había montado en lo más alto de esa montaña. Apenas eran cuatro paredes, pero dentro había un chaval, que alquilaba abrigos por lo que cuestan tres o cuatro buenas comidas en su pueblo. Ese viejo abrigo verde del ejército es para mi una de las muestras más claras del paso grande que ha dado la China comunista de hace unas décadas, hacia esta nueva China, a la que le “da t’o igual” y se va a comer el mundo. Cueste lo que cueste.

El paraíso a dos horas del centro de Hong Kong

Autor: Warni  |  Categoría: General

Mi amigo Vicente, becario en Pekin, se me ha adelantado. Ha escrito un post de su visita a Hong Kong de hace un par de findes, en concreto de la excursión que hicimos a las playas de los Nuevos Territorios. El post y las fotos están tan bien, que aunque quisiera no podría hacer un post mejor, con lo que os invito a que visiteis el suyo:

http://www.blogsicex.com/estoschinos/el-paraiso-a-dos-horas-del-centro-de-hong-kong/

Si, lo sé, es el colmo de la vaguería, no solo no escribo, sino que pongo posts escritos por otro. Como penitencia voy a escribir un blog sobre mi último fin de semana, mi viaje express a Tailandia a la Full Moon Party, prometo que os va a gustar. Entretanto saludad a Vicente de mis partes. Ah! Y de paso os animo a que consulteis los blogs que están en el recuadro de la derecha. Algunos son muy interesantes!

El viaje que iba a organizar otro

Autor: Warni  |  Categoría: General

Es increíble como pasa el tiempo. Me da hasta vergüenza postear después de más de un mes de silencio, pero hoy tengo tiempo, así que vamos allá. Este viaje también es de archivo, concretamente del primer fin de semana de Mayo.

Una cosa que me gusta mucho de Hong Kong es que la temperatura es cojonuda todo el año. Desde hace varios meses hace calorcito y se está muy a gusto y aunque es verdad que a veces hay demasiada humedad, para eso existen la cerveza y los pantalones cortos no? Sin embargo el sol si que se echa de menos. Hace ya tiempo que en Hong Kong no tenemos días soleados de los de ni-una-nube. Alguna vez si, pero es relativamente raro. Otras veces por la mañana amanece un día que te cagas y se va deteriorando hasta que a las 12 el cielo vuelve a tener su gris habitual.

A finales de Abril me harté, y decidí que el primer finde de mayo me iba a la playa. Simultáneamente mi compañera María llegó a la misma conclusión. El día 28 vimos vuelos y concluimos que lo mejor era ir a Sanya, una playa del Mar del Sur de China. Yo cogí los vuelos, María cogió el hostal, y todos tan contentos.

Os cuento un poco sobre Sanya, porque es curioso. Sanya está al sur de la isla de Hainan, y es el punto más al sur de toda China. Tiene playas cojonudas, por eso decidimos ir para allá. Los rusos están desarrollando una infraestructura turística de primera, y han conectado Moscú y Sanya con un vuelo directo. Es el benidorm de los moscovitas. Como resultado es muy curioso ver que muchos carteles de la isla están en ruso, además de en chino, y al parecer en octubre se llena de rusas la isla. Habrá que ir a comprobarlo!

En fin, el caso es que ya teníamos billete y hotel. Estábamos con ganas de playa y de vacaciones, así que nos desentendimos del resto de la organización del viaje. Es un milagro que todo saliera lo bien que salió. El lío empezó ya en Hong Kong. El vuelo salía de Shenzhen, así que cogimos el autobús que te lleva al aeropuerto. Es de lo más sencillo, y lo hemos hecho infinidad de veces, pero ese día íbamos con prisas. Llegamos a la terminal casi cuando salía el bus, y una de las dependientas nos medio empujó adentro. Total, que María y yo suponíamos que era el nuestro, pero no lo sabíamos seguro, decidimos preguntar al tipo que teníamos al lado. Se trataba de un tipo de Nuevo México, que enseñaba inglés en China. De verdad que era un tipo siniestro, raro raro.

- Oye, sabes a donde va este autobús

[Nos mira]

- No

Y se queda tan ancho! Claro, si el no se preocupa, pues nosotros tampoco, a ver qué va a pasar aquí! Al rato le preguntó a las chinas que teníamos delante

- Disculpen, saben a donde va este autobús?

- A todos lados

Ah! mucho mejor! En fin, como se dice en la oficina, aquí que no se preocupe nadie! Al final todo salió bien, llegamos al aeropuerto, cenamos y cogimos el avión. Al llegar al aeropuerto de Sanya le pido a María la dirección del hotel, para dársela al taxista

- Ah! Pero no la tienes tu?

El hotel se llamaba four seasons (si, como EL Four Seasons, pero solo se parecían en el nombre) y nada, yo explicándole al taxista “Si hombre si, cuatro estaciones, ya sabes, Primavera, Verano…” Al final María encontró el teléfono del hotel y pudimos llamarles. La habitación la verdad es que estaba genial

Ver tanta amplitud viniendo de Hong Kong, a mi me da hasta vértigo

Ver tanta amplitud viniendo de Hong Kong, a mi me da hasta vértigo

Vistas por la noche

Vistas por la noche

Vistas por el día

Vistas por el día

Nada más dejar la maleta, a María se le ocurrió que (leer con voz de niña) “porqué no íbamos a dar una vuelta?” Pues porque son las dos de la mañana! En fin, chicas, echó unas lagrimillas de cocodrilo y así se ablanda incluso un tipo duro como yo. Dimos una vuelta por la playa, y al volver nos damos cuenta de una cosa

“Uy, pues en la llave no viene el número de habitación, tu sabes cual era?”

“Pues no, pero creo que sé que piso es”

“Bueno, si aciertas con el piso yo creo que me acuerdo de dónde está la habitación con respecto al ascensor”

Hay que mencionar que el edificio no era un hotel en realidad. Era un bloque de apartamentos, con muchos pisos (30?) y varios apartamentos por piso (10?). Es casi milagroso que acertáramos a la primera. Yo ya me veía en chirona intentando explicarle al poli chino que no es que intentase robar, sino que no sabía cual era mi apartamento de entre los 300 del edificio y había decidido probar suerte.

Al día siguiente, tras buscar un cajero durante casi una hora, y hacernos amigos de El Señor Que Grita (un chino muy majete, pero con un desajuste del volumen de su voz tal, que hay días yendo al trabajo que creo que le oigo desde Hong Kong), cogimos un autobus y nos fuimos al Sheraton, a hacer uso de sus hamacas y de su estupenda playa privada, mucho mejor que la playa rancia que había frente a nuestro apartamento. Pasamos allí la mañana y la tarde tomando cócteles como si no hubiera un mañana, y en general haciendo lo que haría Paris Hilton. Allí nadie nos llamó la atención porque todo eran occidentales, casi no había ningún chino (sin contar el servicio, claro) y las chinas que había en las tumbonas (todas de escándalo) estaban todas acompañando a señores viejos y gordos. De vuelta en nuestro apartamento, estuvimos un rato en la piscina. Yo leyendo y María nadando en la sopa esa en la que los chinos no dejaban de hacer guarreridas. Eso si, bendita piscina, porque normalmante, si se te ocurre abrir un libro, María se transforma en el talibán de las letras, se aburre y ya la has liado. Sin embargo, como estaba entretenida chapoteando como un Alfred J. Kwak cualquiera, pues se lo pasó bien.

Salpica, chapotea...

Salpica, chapotea...

Por la noche fuimos a cenar cerca de casa, nos quisimos dar un homenaje, y fuimos a un restaurante con buena pinta. Gran error! Ni el vino estaba bueno. Tuvimos que echarle hielo para poder tragarlo porque eso si (acento catalán on) “El yuan es el yuan”. Para salvar la noche compramos una botella de vodka y algo de zumo de naranja y todo quedó con un final feliz.

El domingo hicimos una excursión a la isla de Wu Zhi Zou. Esta fue otra dura tarea para nuestro ángel de la guarda. No sabíamos prácticamente nada de la isla. A juzgar por lo que creíamos que eran fotos de ese sitio tenía buena pinta, y El Señor Que Grita nos recomendó encarecidamente que fuéramos. Claro que El Señor Que Grita todo lo decía muy alto y enfatizando mucho, así que tampoco estábamos seguros de que fuese tan buena idea.

Llegar a la isla fue una odisea en toda regla. A las 8 de la mañana nos despertó el teléfono. En 10 minutos teníamos que estar abajo para que una furgoneta nos recogiera. Este mensaje tan sencillo tardé en recibirlo casi 10 minutos, porque no lo he mencionado todavía, pero en Hainan no hablamos ni una sola palabra de inglés, todo en chino. A la hora que yo había entendido, bajamos al lugar que yo había entendido a esperar a la furgoneta cuyo número yo había entendido. No teníamos ninguna garantía de que yo hubiera entendido bien el mensaje. Por suerte o por fortuna, acertamos, y a la hora indicada se acercó una furgo con unos chinos dentro. María y yo íbamos más perdidos que Papá Noel en mayo. La furgoneta se paraba y el conductor decía algo.

“Que dice este?”

“Pues no sé, yo le he entendido algo así como 5 minutos y bajar”

Ahí no se movía nadie. Al final resulta que el bueno del chino nos había parado en un super de la calle porque todo es más barato allí que en la isla, para que comprasemos víveres y nos salieran más baratos.

En el muelle hubo otro lío con los billetes de ferry. No sabíamos si la furgoneta nos estaría esperando a la vuelta o no, porque eso es lo que entendimos cuando nos lo explicaron, pero teniendo en cuenta que en chino billete de ferry y reloj de muñeca se dicen prácticamente igual, pues figúrate. Eso si, cuando llegamos a la isla se nos quitaron todas las preocupaciones.

Sol, agua cristalina, pescado y marisco fresco a la parrilla…

Calamar, que rico!

Calamar, que rico!

¿qué más se le puede pedir a la vida?

Pues un coco recién sacado de la nevera!

Ese día lo pasamos genial. No solo por lo estupenda que era la playa, sino por los propios chinos, que siempre logran sorprenderte. Resulta que solo se pueden bañar en un área muy pequeña,que está cerrada con boyas. Se meten en el agua con flotador…y muchos también con gorro de piscina!

Mira mamá! Sin manos!

Mira mamá! Sin manos!

Además cuando están fuera del agua llevan una especie de pijama con demasiados colores, corto. Las familias llevaban todas el mismo diseño, y ningún diseño estaba repetido

Unos cachondos estos chinos. En fin, por la tarde estuvimos tomando más cócteles esperando a la hora de coger el avión, y la vuelta fue de lo más normal, sin sobresaltos.

Quiero volver a Sanya, no es muy caro, no está muy lejos, y es un paraíso.

¿Quién se viene?

¿Quién se viene?

Harbin, o como sobrevivir a menos 30º

Autor: Warni  |  Categoría: General

Hoy quería haber hecho un post sobre mi último viaje a China, pero me pasa lo mismo que con el viaje a Tailandia de fin de año. Se usan varias cámaras, y luego me faltan fotos. Curiosamente tanto las de Tailandia como las de Xian están en Pekín. Voy a ver si las consigo en esta semana.

En fin, voy a tirar un poco de archivo para que esto no decaiga. A finales de Enero hice un viaje muy chulo con mis amigos pekineses. Todos los años tiene lugar en enero un festival de hielo en la provincia de Heilongjian, la más al norte de China.

Se construyen grandes esculturas y palacios de hielo, muy bonitos, que posteriormente los chinos llenan de neones para que haya una sana proporción de luces brillantes. Tal y como a ellos les gusta.

Al llegar a Harbin, lo primero que te encuentras son unos cambiadores en la sala de equipaje.

Tan conveniente como premonitorio

Tan conveniente como premonitorio

Y es que las temperaturas medias en Harbin en esa época del año son de -15º. Es dificil llegar a Harbin desde un sitio más frío. En mi caso concreto la cosa estaba jodida. La temperatura media en Hong Kong en esas fechas es fácilmente de 18º

Penadito ya estaba sufriendo, aunque a Vicente se le ve muy feliz

Penadito ya estaba sufriendo, aunque a Vicente se le ve muy feliz

Lo primero que hace un buen general es reconocer el terreno, así que en cuanto hubimos dejado los bártulos en el hotel, unos cuantos valientes nos aprovisionamos de la marca local de vodka y nos aventuramos a reconocer el terreno

Suena prometedor

Suena prometedor

Sin embargo no había demasiada actividad. No encontramos ningún bar, y la temperatura ambiente era gélida, así que nos replegamos a nuestras habitaciones, y cogimos fuerzas para el día siguiente.

El sábado intentamos hacer algo de turismo por Harbin, pero de nuevo fue complicado. La ciudad no era nada bonita, aunque en las ciudades chinas siempre se ven cosas curiosas

Bienvenidos al Londres del siglo XIX

Bienvenidos al Londres del siglo XIX

Si, es un comecocos

Si, es un comecocos

Si, es ET

Si, es ET

Si, es una iglesia ortodoxa

Si, es una iglesia ortodoxa

Pues no listillo/a (con los socialistas en el poder hay que ser políticamente correcto), no es una iglesia ortodoxa! Al menos ya no lo es. Los chinos lo han convertido en un horrible museo de fotos de Harbin antiguas. Pero de verdad que debiamos ser como 12 personas en ese viaje a no le gustó a nadie.

En fin, tras el momento friki, nos fuimos al río. El río en verano tiene que ser impresionante. De noviembre a marzo se hiela y ya es de por si una pasada.

Crack!

Crack!

Hay un montón de actividades para hacer. Trineos de perros, coches de caballos, motos de nieve. Nostros nos jugamos la vida en unos toboganes con trineo. No parecen muy peligrosos, pero nunca hay que descartar el factor “chapuza china” que implica que todo es más cutre de lo que parece.

Lucho, como se que tu familia lee el blog pongo una foto tuya tentando al destino

Lucho, como se que tu familia lee el blog pongo una foto tuya tentando al destino

Tras cruzar el río a pie, fuimos a visitar las esculturas diurnas. Estas son más bien de nieve, salvo algunas que son de piedra que parece nieve. Los chinos no podían resistirse a falsificar sus propias esculturas. Lo cierto es que son muy bonitas y muy grandes. Esta hecho un poco como un parque como niños, y pronto todos estabamos haciendo el capullo

Venga Lucho, otra foto tuya vandalizando las esculturas

Venga Lucho, otra foto tuya vandalizando las esculturas

Penadito vuelve a su infancia

Penadito vuelve a su infancia

María! Que la nieve no mancha!!

María! Que la nieve no mancha!!

A la de tres todos saltais...mierda MH!

A la de tres todos saltais...mierda MH!

Al final del parque había unos buggys muy chulos y nos dimos unas vueltas (tanto al circuito, como sobre nuestro propio eje) derrapando en la nieve

Pisa el aceleeeeerador… gasta las ruedas! Pisa el aceleeeeeerador… hasta que puedas!

Pisa el aceleeeeerador… gasta las ruedas! Pisa el aceleeeeeerador… hasta que puedas!

Despues de toda esa actividad, nos fuimos a comer para fortalecernos, y a descansar un poco al hotel. Tras una breve siesta y una agradaable ducha caliente, pusimos rumbo a lo que nos haía traído hasta allí. Los palacios nocturnos de hielo.

Las fotos están tomadas lo mejor posible, pero en modo nocturno y sin trípode esto es lo mejor que conseguí. Ahí había de todo. Desde una reproducción de la muralla (que era un tobogán chulísimo por el que te podías tirar)

Hasta una réplica de la esfinge de Giza

Pasando por unos guerreros de terracota

Y lo que a todas luces era un pene gigante

Estuvimos un par de horas, tiempo suficiente para hacer un poco el bárbaro

Mmmm cervecita!

Mmmm cervecita!

Tipica foto para que las niñas digan Ooohhh

Tipica foto para que las niñas digan "Ooohhh"

Al día siguiente por la mañana nos fuimos a la reserva de tigres siberianos que tienen a las afueras de Harbin. Mi profesor de chino estaba muy impresionado. Según él, son unos tigres especiales incluso más duros que el típico tigre siberiano. Desde luego eran grandes.
Los chinos tienen la habilidad grandiosa de darle una vuelta de tuerca más a todo. En este caso a la entrada de la reserva tenías la oportunidad de comprar un animal. Podías elegir de todo, desde un vulgar filete hasta una señora ternera, pasando por gallinas o patos.

Este es el menú

Este es el menú

Efectivamente, como los más avispados habreis adivinado ya, si comprabas un animal se lo tiraban al tigre durante el recorrido con el jeep. Me costó todo mi poder de convicción, pero al final logré persuadir a algunos inconscientes más para adquirir una cabra. Otros se conformaron con unas insulsas gallinas, pero luego demostraron tener también su gracia.

El espectáculo fue de lo más dantesco. Nosotros íbamos en un autobus con rejas, e ibamos pasando de recinto en recinto. Los tigres estaban ahí descansando, hasta que veían acercarse un jeep. Los cabrones saben que trae comida, así que se levantaban “pies pa que os quiero” y se ponían las botas

Grrrrr

Grrrrr

Atención al tamaño del bicho comparado con el jeep

Atención al tamaño del bicho comparado con el jeep

Ahora hay una gallina en el capó

Ahora hay una gallina en el capó

Ahora no hay gallina en el capó

Ahora no hay gallina en el capó

La pobre cabra nunca tuvo una opción

La pobre cabra nunca tuvo una opción

En fin, el circulo de la vida y todo eso. Después de ver muy de cerca como el tigre devoraba la cabra, nos llevaron a ver algunos animales que están enjaulados. Tenían bichos preciosos, y muy raros como leones albinos, pero hice pocas fotos porque con las rejas no se veía bien. Igual me pueden pasar alguna chula de Pekin, que Vicente hizo algunas muy buenas. Os dejo una que me llamó mucho la atención, un cruce entre tigre y león, el ligre. Había leído sobre ellos pero nunca había visto ninguno.

Esta semana no voy a postear más, me voy el fin de semana a Seul, así que a la vuelta prometo escribir otro post. Tengo muchos viajes atrasados, así que la cuestión es… qué tocará esta vez?

Birmania tercera parte: De Inle a Yangón, el final del viaje

Autor: Warni  |  Categoría: General

Y así fue como sin comerlo ni beberlo nos plantamos en el tramo final de nuestro viaje. Ante nosotros teníamos 3 días, el jueves, el viernes y el sábado. El domingo teníamos el vuelo de vuelta a Hong Kong. El plan que habíamos trazado Dani y yo era coger un vuelo a Yangón, y una vez allí encaminarnos hacia Kyaiktiyo, hogar de la roca sagrada homónima, y uno de los lugares de peregrinación budista más sagrados del mundo. Sin embargo, hojeando la Lonely Planet leí la descripción de la playa de Ngwe Saung

“On the steamy shores of the bay of Bengal, there is a special kind of place where salty, seaborne breezes, drenched in the scent of jasmine, play among the twitching coconut palms of a beach that looks and feels like the stunning daughter of African, Indian and Caribbean lovers. It’s a place of sinking sunsets and tomorrows that never come”

A estas alturas ya debería haber aprendido que los escritores de la Lonely son amantes incondicionales de la hipérbole, pero la descripción era tan prometedora, que intenté convencer a Dani a toda costa para hacer ese viaje, a pesar de que iba a estar super justo de tiempo. Y lo conseguí.
Se trataba de llegar a Yangón, coger un bus hasta la playa de Chaung Tha que tardaba 9 horas. Tras hacer noche en Chaung Tha, nos despertabamos el viernes y cogíamos una moto que nos llevaría hasta Ngwe Saung, pero ese viaje también era parte de la aventura. Hablamos de un viaje de dos horas atravesando arrozales y selva, y cruzando tres ríos en barcaza para llegar antes de la hora de comer a la playa. A la noche cogeriamos un autobus nocturno que nos dejaría en Yangón, y teníamos el sábado entero para dedicarnos a ver la antigua capital, y hacer compras. El plan era perfecto salvo por un detalle. El autobus a Chaung Tha no existe, o mejor dicho, si existe pero sale a las 6 de la mañana. Tuvimos que descartar el plan de Ngwe Saung por lo tanto, y en su lugar nos encaminamos a la roca.

Quién crea sin embargo que el viaje a la roca iba a estar exento de aventura se equivoca de lleno. El vuelo Inle – Yangón fue de las experiencias más terrorificas de mi vida. Cuando llevabamos 20 minutos de vuelo, el avión empezó a dar sacudidas y a perder altura. Nunca antes había tenido una sensación tan cristalina de que el avión se iba a caer. Finalmente no pasó nada, pero Dani y yo pasamos un mal rato tremendo. Las aerolineas birmanas no son conocidas por su seguridad precisamente, y Dani no paraba de decir:

“Ala, un avión lleno de turistas menos! Nunca nadie sabrá lo que nos ha ocurrido! Ocultarán el incidente, nuestros padres se verán obligados a formar una asociación de ayuda a las victimas del accidente y reclamarán justicia durante años!”

Bueno, está bien, lo dijo solo una o dos veces. El caso es que no pasó nada, llegamos a Yangón y confirmamos que no había bus a Chaung Tha, así que cogimos el bus a Kyaiktiyo. Fue un viaje muy agradable, solo 4 horitas, y casi todo el tiempo de día. Una vez más hicimos migas con los birmanos, que compartieron su comida con nosotros y nos sonrieron todo el tiempo. Llegamos a Kyaiktiyo por la noche, y a la mañana siguiente empezamos la peregrinación.

En Kyaiktiyo había muy pocos turistas, aunque el sitio en si es bastante turístico, está fuera del circuito habitual. Es imposible verlo en menos de dos días, entre que vas y vuelves y lo ves, sobretodo teniendo en cuenta los horarios de subida y bajada. No pilla de camino de ningún sitio, y por lo tanto mucha gente se lo salta. Yo creo que es un error. Aunque es verdad que se trata de una excursión “Tocado!” (es decir, de verlo, tocarlo, hacer un fotito, y fuera) la roca es impresionante. Tiene una componente mística importante el hecho de que haya que subir a pie hasta la roca. Es una subida de media hora larga con una pendiente muy muy pronunciada

Pero cuando de repente doblas una cresta de la montaña y ves esto

Te vuelven las fuerzas. De todas maneras por el camino tienes la inspiración de los birmanos. Si te parece que cuando tu madre te pide que pongas el lavavajillas es una negrera, imagínate si tuvieras alguno de estos trabajos

Y aún así los tíos, con el chino cargado a cuestas, te sonreían cuando tu les saludabas a ellos

Y aún así los tíos, con el chino cargado a cuestas, te sonreían cuando tu les saludabas a ellos

Y también coges fuerza de algunos peregrinos. No quise hacer fotos porque es claramente inmoral, pero por muy cansado que estés, cuando ves a un tipo que está subiendo la misma pendiente que tu, pero arrastrándose con los brazos porque no tiene piernas, se te quitan todas las ganas de quejarte.Los Birmanos son increíbles.

En fin. La roca es una cosa espectacular

Parece que se va a caer!

Parece que se va a caer!

En lo alto se puede ver que tiene una estupa. La leyenda dice que dentro de la estupa se haya un pelo de Buda, colocado con tal precisión, que es lo único que impide que la roca se precipite pendiente abajo. Leyendas aparte, los budistas lo consideran uno de sus iconos más sagrados, y como en el resto de ellos, se dedican a pegar láminas de oro a la roca. Este es el motivo de que sea dorada.

Los peregrinos, una vez arriba pasan un buen rato meditando. Cerca de la roca la verdad es que se está muy en paz. Está bastante elevado, en medio de las montañas, y hay unas campanas que cuando sopla algo de viento, repican suavemente

Ese mismo día volvimos a Yangón, y cenamos cerca del hotel. Por fin tomamos cerveza de barril en Myanmar (estaba tan buena como nos habían dicho otros viajeros), y nos preparamos para nuestro asalto a la Shwedagon Pagoda, el mayor monumento de Yangón, una pagoda de oro tan grande, que se cree que tiene más oro que las reservas del Banco de Inglaterra. Aparte de eso, en la cúspide tiene más de 2000 rubíes y más de 5000 diamantes. Y en lo más alto del todo, un diamante de 76 quilates (unos 15g).

Pero no nos precipitemos! Según nos habían dicho la Shwedagon pagoda había que ir a verla por la tarde, para presenciar el atardecer, así que la dejamos para el final. Por la mañana fuimos a ver un buda tumbado más, a voluntad de Dani

y allí conocimos a Julio

Hola de nuevo, Julio

Hola de nuevo, Julio

Julio podria haber sido la guinda del pastel, lo más de lo más de nuestro viaje a Birmania. Se acercó a mi mientras yo descansaba a la sombra en el templo del buda reclinado, y se puso a hablar conmigo en español. Julio era un estudiante, a tiempo parcial, la otra parte de su tiempo era monje. Nos estuvo contando un montón de cosas, su inglés no estaba nada mal, aunque su español era bastante mejorable. Como era monje a tiempo parcial, nos llevó a su monasterio, donde nos presentó a sus compañeros y superiores. Entre otros nos presentó a un monje, que en sus tiempos mozos había sido marinero. Cuando Julio le dijo que éramos españoles, al anciano se le iluminaron los ojos. Se acercó al oído de Julio y le susurró algo:

“Me pregunta si conoceis la ciudad ‘Bilbao’”

Cuando le dijimos que sí, el monje se puso a hablar con Julio muy emocionado. Parece ser que en uno de sus viajes atracaron en el puerto de Bilbao, y estuvo allí unos días. La ciudad se le quedó grabada. Cuando Julio terminó de explicarnos esto, el anciano se acercó a nosotros, y con los ojos brillantes nos estrechó la mano con solemnidad, volvió a sentarse donde estaba, y con la mirada lejana se puso a recordar viejos tiempos, cuando no estaba preso en su propio país.
Después Julio nos llevó por el monasterio, nos estuvo explicando como allí iban niños de toda Birmania a estudiar budismo, y un poco como era el proceso, los exámenes al final y en general su vida allí. Como ya era hora de comer, las monjas y monjes nos invitaron a comer con ellos, y luego estuvimos bebiendo té. Al cabo de un rato llegó un monje más mayor, y Julio nos explicó que iba a tener lugar una especie de celebración, y que si queríamos participar.

Tras orar un poco, el monje nos empezó a decir cosas con un tono imperativo. Julio nos explicaba en inglés

“Son los mandamientos para hoy, son nueve”

“No robar, no cometer adulterio, no bailar…”

“No bailar???”

Cada día varían un poco, los básicos son los de siempre, no matar, no robar etc, y luego el monje superior introduce alguna novedad cada día. Me imagino que tienen algo que ver con las oraciones que cuenta antes de empezar a mandarnos cosas, que debe ser como algún tipo de homilía.
Julio nos enseñó más cosas, incluso nos llevó a un templo con Nat, donde nos contó algunas leyendas sobre ellos. Todo iba genial, ya nos íbamos a despedir cuando nos dijo que si le podíamos dar algo de dinero para comprarse libros. Ahora que lo estoy escribiendo no me parece para tanto, pero por algún motivo, cuando nos lo dijo en ese momento nos cortó el rollo por completo. Y no porque no quisieramos ayudarle, sino porque nos dió la sensación de que todo lo que había hecho antes lo había hecho esperando una propina al final, no porque realmente nos lo quisiera enseñar, y de alguna manera eso le quitó toda la magia al suceso.

Un poco abatidos por el encuentro con Julio, nos encaminamos hacia el mercado de Yangón. Intentamos comprar souvenirs, pero no tenían nada de interés. Al final Dani compró unos imanes de nevera, y ambos nos compramos camisetas de turista. En el mercado nos volvimos a encontrar con Felix, uno de nuestros compañeros del Lago Inle. El día que nosotros cogimos el avión, Felix se encaminó a la capital de Myanmar, Naypyidaw, o como el la llamaba, Royal Capital (con un acento fuertemente alemán). Felix había leído que se estaba produciendo un desarrollo impresionante en la zona, y quiso ser testigo de este “Rapid Development”. Por supuesto era propaganda del gobierno. La capital de Birmania no tiene nada.
El caso es que entre unas cosas y otras, el sol se estaba poniendo, y no hablo figuradamente! Así que pusimos rumbo a la Shwedagon Pagoda

La verdad sea dicha, es bastante impresionante. La Lonely Planet la describe con uno de sus más cautivadores adjetivos, “heart-stopping”. Yo tampoco iría tan lejos, pero desde luego llama la atención. Alrededor de la pagoda además hay muchas cosas de interés

Según los birmanos, en función del día de la semana en que nacieras, te tocaba un animal u otro. En este calendario birmano hay 8 días, el miércoles cuenta doble, por la mañana es un día (cuando nació buda) y por la tarde es otro. En teoría a Dani le tocaba la rata, por haber nacido en jueves, pero debido a que no ve nada, y se ganó el mote de Lord Topira, decidió honrar a su verdadero benefactor

Topiraaaaa!!!

Topiraaaaa!!!

Otra cosa interesante es la campana Maha Gandha.

Esta campana la robaron los ingleses y se la intentaron llevar, pero por el camino se les cayó al río. Como era tan pesada, no fueron capaces de sacarla, y al cabo de varios inentos, ya frustrados, les dijeron a los birmanos que si eran capaces de sacarla del río se la podían quedar. Los birmanos no se cortaron un pelo. Empezaron a bucear y a colocar de poco en poco, trozos de bambú debajo de la campana, hasta que eventualmente flotó solita hasta la superficie. Chúpate esa George IV!

Cuando ya caía el sol, un montón de mujeres se pusieron a barrer de un lado a otro la plaza, y de alguna manera, todo se volvió un poco más místico

A una hora concreta, tal y como nos habían aconsejado, nos situamos en un punto determinado de la plaza, desde donde, según la leyenda. Sólo a esa hora exacta, y solo desde ese punto exacto se puede ver una luz verde en lo alto de la pagoda. A pesar de nuestro escepticismo, Dani y yo fuimos a verlo, no había mucha gente. De repente lo vimos “Es verde!” La foto no es muy clara. Estaba muy oscuro y tuve que hacerla con un tiempo de exposición muy alto. Como no tenía trípode está un poco movida, pero en el recorte se ve claramente un puntito verde, que un minuto antes no estaba allí

Nadie sabe bien a qué se debe. Hay quien dice que es simplemente la descomposición de un rayo de luz solar por el gigantesco diamante de la punta, que visto desde esa posición concreta se ve verde. Hay quien dice es que magia.

Lo cierto es que sabiendo que es en Myanmar, cualquier cosa es posible.

Dos días en el infierno

Autor: Warni  |  Categoría: General

Martes 23 de Marzo, 7 am

Me levanto sin despertador, hace un día relativamente bueno en Hong Kong. Como es temprano me da tiempo a ir a nadar un poquito antes de ir al trabajo, genial! Pero antes voy a consultar mi correo:

“The username or password you entered is incorrect”

Es imposible. Tengo esta cuenta de correo desde hace casi 5 años y, sin exagerar, la consulto más de 30 veces al día. Decir que estoy adicto al email es subestimar mi dependencia. Tras varios intentos queda confirmado. Por algún motivo mi contraseña no funciona.

Muchos sabreis que el día 22 de marzo Google salió de china, y enrutó todo el tráfico de google.cn a google.hk. Ante una situación así, no sería raro que algunos servicios de google se comportasen de forma un poco rara durante un tiempo, así que achaqué el problema de mi contraseña a ese asunto y me fui a trabajar. Pero resulta que Hong Kong es tan cojonudo que puede aguantar todo el tráfico de China sin pestañear, y ninguno de mis amigos había tenido ningún problema. Mis demás cuentas de gMail (otras 5) funcionaban sin problema, así que me empecé a preocupar.

Nunca antes había estado decepcionado con google. Siempre me ha parecido que todo lo que hacen lo hacen mejor que nadie. Pues bien, el servicio de soporte ha estado apunto de terminar con esta percepción. Es cierto que gMail tiene varias precauciones para que no te puedas quedar sin cuenta fácilmente: Una dirección de correo alternativa a la que enviar tu contraseña. Una pregunta secreta, o incluso enviar tu contraseña a tu teléfono móvil. Sin embargo, todas estas precauciones son inútiles si en lugar de perder la contraseña, alguien tiene control de tu cuenta, ya tiene tu contraseña, y puede cambiar todo!

Para recuperar el password google te lleva por un sistema automático. Primero te dice que revises la cuenta alternativa. Si no tienes, te aguantas, y esperas 24h. La lógica de esta precaución es asegurarse de que realmente alguien ha robado tu cuenta, y asumen que el ladrón no va a entrar en 24h. Sin embargo es particularmente frustrante, porque un intento de acceder a tu buzón, cuenta como interactuación con la cuenta.

A las 24 horas de silencio administrativo, cuando empiezas el proceso automático de recuperación de contraseña de nuevo, llegas a un punto que no estaba antes (si si, como un juego de ordenador con trucos que desbloquean áreas ocultas): te permiten contestar tu pregunta secreta. Si no la sabes, lo único que te queda es rellenar un formulario, contestando preguntas sobre tu cuenta, y esperar a que gMail te conteste.

Y esto es lo verdaderamente frustrante. ¿A nadie en google se le ha ocurrido lo increiblemente tranquilizador que puede ser un mensaje automático del tipo “hemos recibido tu incidencia, estamos trabajando en ella”? En serio, sé que puede parecer una tontería, pero cuando te quitan tu cuenta de correo, en cierto modo es como si te desterraran de internet. Rellenar un formulario y enviarlo es el equivalente a gritarle a las cuatro paredes desnudas de la celda en que, de improviso, te encuentras encerrado.

En fin, yo les envié como 10 formularios a los de google, y además fui de visita a las oficinas que tienen aquí en Hong Kong (por cierto, muy chulas). Allí me dieron otra dirección de correo a la que reclamar, y la verdad, no le extrañó mucho a la secretaria que un par de sujetos (me acompañaba mi compañero Jon) se presentasen en su oficina diciendo ser usuarios de gMail y que querían recuperar el control de su cuenta.

Ayer por la tarde por fin recibí un correo de google en la cuenta alternativa que estaba utilizando para comunicarme con ellos. Habían investigado mi caso y entendían que yo tenía la razón, así que habían cambiado la dirección de correo alternativa de mi cuenta secuestrada para que cuando intentase recuperar mi contraseña me llegase a la cuenta alternativa que estaba utilizando con ellos.

En retrospectiva, que un gigante como google, con el número astronómico de cuentas de gmail que debe tener, tarde menos de 48 horas en procesar la incidencia, a mi personalmente me parece impresionante. No quiero pensar cuantas personas tienen algún tipo de problema con su contraseña diariamente, pero seguro que no se pueden contar con los dedos de la mano.

Mediante las precauciones que incorpora gMail, casi cualquier persona que haya olvidado su contraseña debería ser capaz de recuperarla de inmediato con el proceso automático (y aconsejo a todos los que estais leyendo esto que ahora mismo los pongais al día). Sin embargo, para aquellos casos en que no se trata de un simple extravío, un poco de feedback durante el proceso de recuperación se agradecería mucho. Habría hecho mis últimos dos días mucho más llevaderos

Las fotos me las sirve Imgur
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