Lo primero que quiero hacer es disculparme por tardar un poco más en postear esta vez, pero el finde ha sido particularmente intenso y lleno de sorpresas.
En realidad todo empezó el jueves. Estabamos tomando algo en el Luga’s (lugar de perdición donde tuvo lugar la barra libre del finde pasado) cuando aparece Diego con una colega suya de su antiguo trabajo, en un conocido periódico español.

Pato a la pequinesa!
Resulta que es una vieja amiga mía, bueno, más bien es una vieja amiga de un viejo amigo mío, pero que yo ya la conocía de hace algunos años. Sea como fuere, me hizo mucha ilusión verla. Es una lástima que se tuviera que volver el viernes a Madrizzz, pero bueno, al menos fuimos a ver la Ciudad Prohibida juntos, y me reí un rato con sus bromas, que no han cambiado nada en todos estos años.
Por la tarde llegaron los de Shanghai. Por un lado yo había recibido una muy buena noticia ese día, y tenía que celebrarla. Por otro, había que dejar claro quienes eran los más duros. Una disputa de ese calibre solo se puede saldar con vodka en un restaurante ruso.

Este es el rasero con el que se miden los hombres
Para esta ocasión, todos nos habíamos puesto de acuerdo en ser Aniceto por una noche. Al final el propio Aniceto fue quien partió la pana, como era de esperar, pero los demás le seguimos al hoyo diligentemente

Alcohol y mujeres: El vicio en Pekín
A partir de esa foto no recuerdo nada coherente. Vamos, más o menos donde estuve si que lo sé. No siempre tengo tan claro como llegué hasta allí, ni con quién hablé de qué. Eso tiene una explicación razonable, y es que en las fotos no se ve muy claro, pero para que os hagais una idea, el mundo para nosotros tenía aproximadamente este aspecto.

El vodka: Causa y a la vez solución de todos nuestros problemas
Recuerdo que en un momento determinado de la noche, salimos del restaurante ruso para ir a otro bar, el Nanjie.

Nenas, vuestro hombre ha llegado!
En el Nanjie se estilan unos ciertos chupitos rosas. No recuerdo si estaban ricos o no. Bueno, de hecho no recuerdo ni siquiera si tomé alguno, aunque lo improbable sería lo contrario. Lo único que se es que me traje alguno en la camisa y tiene buena pinta.
En el Nanjie intenté no beber alcohol, de hecho me pedi una coca cola, pero un buen amigo se dio cuenta y me la cambió por una copa. Gracias buen amigo! Creo recordar que lo pasamos bien, y que hablamos mucho. De hecho de algunas conversaciones me acuerdo. Soy un tipo afortunado porque no recuerdo nada que me averguence. Bueno, igual es que soy un poco sinverguenza!

Tonterías de bar ruso...
En un momento de la noche se produjo una espantada general. En un ataque de cordura, intenté huir con la manada, pero eramos justo 9, y yo fue el último que se dio cuenta de que la música había parado de sonar. Vamos, que cuando me di cuenta en cada taxi había 4 personas y yo no tenía sitio. Así que tuve que volver al Nanjie, donde me esperaba el nucleo duro, que inmediatamente me puso otra copa en la mano, para no desentonar.
No tardamos en movernos a otro bar, el Salsa Caribe. Era tal mi estado etilico, que incluso bailé “La gasolina”. Eso si, debo decir en mi defensa que al menos yo no era quien cantaba la canción a pleno pulmón.

Me gusta la gasolina!!
Cuando se cerró el Salsa Caribe, nos encaminamos hacia casa. Con parada estratégica en el Malán para repostar en forma de tallarines incluida.

Cómo odio el jengibre!
Vamos, que el sábado empezó jodido. Me despertó un fuerte dolor de cabeza, y un mensaje de Aniceto diciendo que una vez más se había despertado en su cuarto con todo encendido, dos filetes de carne a medio comer en la mesa y los pantalones por las rodillas. Vamos, tampoco nada fuera de lo común, solo que esta vez había un hombre durmiendo ahí también. Al final (bueno, de hecho muy rapido) todo se aclaró. Uno de nuestros invitados shanghaineses se estaba hospedando en casa de Aniceto.
Por la tarde fuimos a ver la villa olímpica. Entramos en el nido, el estadio de futbol, y la verdad es que es impresionante. Tanto el estadio como el cubo los encienden a las 19:00 así que estuvimos esperando un rato para verlos iluminados. El cubo apagado no vale mucho, pero encendido es realmente increíble.

Al agua patos!

El nido de noche impresiona más incluso que de día
El domingo se iban nuestros amigos de Shanghai. Estuvimos en el Templo de los Lamas, y en el parque Hou Hai. Ambos dos muy bonitos. El Templo de los Lamas además es bastante interesante.

Se respira paz aquí dentro
En el parque había un lago helado, en el que se estaban bañando unos chinos. Uno de ellos incluso intentó que nos bañaramos nosotros. Eso si que es fe. Estuvimos en el ocaso, y la luz era impresionante.

Qué fresquito!
Para clausurar el día, fuimos a un concierto de piano de un pianista canadiense. Hubo algunas canciones mejores que otras, sobre todo las que improvisaba. Concluimos pues, que el tío era un pianista excelente, pero un compositor mas bien malucho.

Qué cultos todos!
Y hasta aquí hemos llegado. Mi última semana en Pekín ha dado comienzo. Hoy he ido al zoo, y el miércoles se supone que hay un encuentro importante en el Vics. Pero para todo esto tendreis que esperar a la próxima entrada.
Hasta pronto!
Noviembre 24th, 2009 at 0:46 am
joe kike te estas dando exageradamente a la fiesta..
en la foto q estas comiendo tallarines tienes peor cara q la virgen de lugo en una de sus pelegrinaciones x el humedo!
Noviembre 24th, 2009 at 3:59 am
GRACIAS! Por fin una dosis de China… NO ME VUELVAS A HACER SUFRIR DE ESA MANERA ¬¬
Por cierto… solo espero que de aqui a Mayo no tengas una cirrosis o se te hayan acabado las ganas de salir
Noviembre 24th, 2009 at 5:17 am
Pero qué…?!? Esta visto que el mundo no sólo es un pañuelo, es un Kleenex® tamaño mini!
Bueno bueno, viendo la marcha que llevas, no me extrañaría que en uno de los próximos posts nos contaras cómo acabas cantando a la vez que te bañas en alguna fuente pequinesa, recordando viejos tiempos
Noviembre 24th, 2009 at 6:55 am
Gracias a ti y a Diego por hacer de anfitriones!!
Me encantó la ciudad y me encantó reencontrarte;-)
1besito