The Safety and Security Act

Por si ustedes no lo sabían gente más fanática que los británicos de la seguridad, la prevención de incendios, accidentes, o cualquier evento similar no debe de  haber en ningún lugar del mundo (no se si en la avanzada península escandinava + jutlandia). En fin, que aquí nos hacen simulacros de emergencia dos veces al año y son sorpresa, que todos los lunes cuando estás a las 9.30 intentando despertarte del fin de semana un timbrazo del demonio te devuelve a la realidad y te das cuenta de que, “aja, si, son las 9.30, ya están probando la alarma de los incendios”.  En los baños no hay enchufes, solo unos especiales para las maquinillas de afeitar (las mujeres el secador nos lo metemos…. en el cuarto). Los enchufes además de ser mastodónticos debido a su maravillosa idea de tener una toma de tierra, suelen tener un interruptor para encender o apagar la corriente del enchufe. Vamos, que tras lo aquí escrito pueden ustedes confiar en que “safety and security” en Gran Bretaña la que quieran y más.

La “Spanish Commercial Office” (Ofcomes para los amigos y demás becarios precarios) se encuentra situada en el número 66 de Chiltern Street, muy cerquita de Baker Street, donde Sherlock Holmes todavía recibe cartas de sus admiradores en su domicilio.

Total que el mismo Sherlok se podría pasar por aquí porque nuestro edificio se está poniendo un poco agresivo, y en dos días no sabemos como (o si que lo sabemos pero no nos puede caber en la cabeza que sea por eso) 4 personas inocentes, trabajadores del edificio, se  han estampado contra el cristal de las nuevas puertas giratorias que le han puesto a la fachada. Esas “revolving doors” se han convertido en las puertas más revolucionadoras de todo Londres, consiguiendo que de esas 4 personas, una tuviese que ser trasladada al hospital en ambulancia. Nuestra corresponsal Bea, la administrativa nos proporcionó datos de última hora que habrían hecho las delicias de cualquier corresponsal de “Está pasando”. Al parecer el último individuo en empotrarse contra el cristal de la puerta giratoria dejó tras de sí en el cristal un rastro de ……. (de sangre eh ja ja ja, pues va a ser que no) un rastro de grasilla de la epidermis, o como dice mi madre “de la crema hidratante que llevaba puesto”. Lo mires por donde lo mires, el tortazo tuvo que ser de dimensiones dantescas. Yo, al salir del trabajo me acerqué para ver si lo de las marcas en el cristal era una leyenda urbana mas, y me temo que no, que las marcas estaban allí y yo sin cámara, crap.

Pues eso que le vamos a pedir al ICEX que nos de un plus por peligrosidad, porque trabajar en esta Ofcomes te puede costar la vida, o al menos la cara. Otra opción es que nos faciliten un casco con una lucecita y una chichonera y unas rodilleras, para que en caso de producirse el choque con el casco al caer no nos hagamos daño en las piernas.

Por cierto, que los trompazos no son cosa de fenómenos paranormales, no. Más bien es que el listo del arquitecto pensó que no estaría mal que la salida de las puertas giratorias estuviese cerrada por dos paredes curvas de cristal, continuando así el círculo de las puertas, claro, que las paredes estaban tan limpias del primer día que la gente no las veía. Total que ayer las clausuraron, y hoy ya han amanecido con unas rayas blancas para llamar la atención de los currantes del 66 Chiltern Street. Pueden apreciar las rallas blancas en la foto que testifica que el diseñador mucho estilo mucho estilo pero de práctico leches.

¿Disfrutaste esta entrada? Por qué no dejas un comentario abajo y continúas la conversación, o te suscribes a mi feed y obtienes artículos como este enviados a tu lector de feeds.

Comentarios

No hay comentarios todavía.

Deja un Comentario

(requerido)

(requerido)