Archivo para Enero, 2010

21
Ene

Panamá City

   Publicado por: admin  en Panamá, Viajes

Llegamos a Panamá contentos por la experiencia de Kuna Yala, pero también deseando una buena cama, y tras una pequeña búsqueda encontramos un hotel económico pero muy agradable, el Hotel Milán.

Tras descansar, ir de compras y devolver el coche, al día siguiente nos dedicamos a ver Panamá City. Llamamos a Hermes y nos vino a recoger al hotel, llevándonos primero al Canal de Panamá.

Para entrar al Canal y acceder a las terrazas que hay para ver el paso de los barcos, hay que pasar por un museo, que honestamente pensé que sería un poco por justificar el pago de la entrada. Pero estaba muy equivocado. El museo del Canal de Panamá te explica muy bien con vídeos, fotos y maquetas, la construcción del Canal. La principal mano de obra la componían jamaicanos (hasta 20.000) y muchos murieron por el camino, por accidentes y enfermedades. La construcción del Canal fue iniciada por los franceses, que terminaron dándose por vencidos y dejaron que los americanos se hicieran cargo. Es impresionante ver las maquetas y fotografías de las compuertas antes de que se llenaran de agua, todas las voladuras que se hicieron, la cantidad de gente y maquinaria trabajando en aquellos años (se inauguró en 1914) y hace que finalmente, cuando sales al exterior a ver el paso de los barcos (lo hacen por horas, cortan la circulación en distintos momentos del día y tienen programado el paso de los barcos a horas concretas) sientas que estás en un lugar realmente importante y no sólo mirando un río por el que pasa un barco… Los barcos pasan muy justos, a veces parece que van a chocar con los muelles (están haciendo una ampliación, dado que cuando lo construyeron no se pensaba que fuera a haber barcos de la envergadura de hoy en día), y es curioso ver cómo se llena el agua en un tramo y cómo se vacía en otro para que el barco pueda pasar…En las fotos, el barco que pasa viene del Atlántico y se dirige hacia el Pacífico.

De allí fuimos a tres islas que están conectadas por viaductos y desde las que se observa perfectamente el skyline de la ciudad. Son unas islas que se han utilizado como zona de restaurantes y bares, centros de convenciones y atraque de cruceros.

Luego Hermes nos llevó a ver la Panamá Antigua, son las ruinas de la primera ciudad de Panamá, que destruyó el Pirata Morgan, simplemente porque le dio por ahí. Luego mandó empezar a construir una nueva Panamá a unos kilómetros de allí (la actual Panamá), pero todavía quedan importantes restos de la antigua ciudad española original. Los restos están tan bien conservados que te puedes imaginar desde la torre los barcos piratas bombardeando la ciudad, y provoca un gran contraste cuando ves desde allí el viaducto y todo el skyline de la ciudad nueva. Cuando fuimos era lunes y en realidad no abrían al público, pero con un pequeño “soborno” (nos cobraron menos que una entrada normal y encima estábamos solos, así que podíamos ver todo tranquilamente) pudimos pasar.

Y así pasó todo nuestro día en Panamá, previo a nuestra partida hacia Boquete y Bocas del Toro a pasar el Año Nuevo. Estoy seguro que me he dejado cosas, pero para eso tenéis los comentarios los que vinisteis!!!!

13
Ene

Navidades en Kuna Yala

   Publicado por: admin  en FELIZ NAVIDAD, Panamá, Viajes

Tras un excelente desayuno (daban a elegir entre goffres o huevos revueltos!!!) volando todo panchos en la Salida de Emergencia de un avión de Copa, llegamos a Panamá el día 24 de diciembre, víspera de Navidad. Pensábamos que en Perú el ritmo de las cosas era lento, pero nada más llegar a Panamá ya nos dimos cuenta de que aquello sí que iba con calma caribeña. Tenemos la sospecha de que en vez de sangre tienen horchata. Aun así, nos hizo mucha ilusión bajar del avión, sobre todo cunado nos recibió una oleada de calor húmedo, al estilo tropical, y un sol que tras padecer la tarifa plana de cielo gris de Lima, nos anticipó lo bien que nos iba a venir este viaje.

Tras coger nuestras maletas (yo iba de mochilero como buen aventurero y Marta a lo Paris Hilton con maletita de ruedas incluidas), nos dirigimos a buscar el autobús que nos llevaba al centro de la ciudad. De camino conocimos a Hermes, un colombiano residente en Panamá desde hace unos cuantos años, al que le entusiasma hacer de guía turístico y que además lo hace muy bien (el Jorge Espejo de Panamá, ver el viaje a Paracas…). Al final Hermes nos llevó por un módico precio a Panamá City, al hostal donde nos íbamos a alojar. Allí teníamos que quedar con Isaac Brenes, quien se había encargado de reservarnos la estancia en San Blas (un archipiélago que cuenta con 365 islas, una para cada día del año, de donde son naturales los indios Kunas, tribu a la que pertenecía Isaac), y que nos tenía que dar las indicaciones oportunas para llegar a las islas.

Se suponía que en ese hostal, el Mamallena, íbamos a alojarnos esa noche y a encontrarnos allí con Josep, el becario de Guatemala, y Leticia (ver viaje a Cusco), becaria de Bolivia. Lamenteblemente, hubo algún tipo de malentendido con los tipos del albergue y no había habitaciones disponibles, así que tras despedirnos de Hermes nos fuimos con Isaac a buscar alojamiento. Fue una mañana que se preveía tranquila y resultó agotadora, pero nos permitió a Marta y a mí conocer el casco antiguo de Panamá, y andar por calles que se acercaban bastante, salvando las distancias, a lo que yo he conocido de la India: mucha gente, muchos puestecitos y mucho ambiente.

Tras ir de hotel en hotel, viendo desde medio puticlubs hasta hoteles de película, con la pintura desconchada, los baños oxidados y techos altos con ventilador, al final encontramos una zona de hoteles de nivel medio-bajo que resumían media geografía española: el Benidorm, el Compostela, y el Covadonga. Y cómo no, acabamos en el Covadonga, que para eso Marta tiene raíces asturianas, y que encima estaba ubicado en la Avenida del Perú. El hotel ruidoso y en una zona de seguridad media, pero suficiente para esa noche. Como preguntamos por el plato típico de Panamá y nos dijeron que el arroz con pollo (mi respuesta fue: como los domingos en mi casa), pues decidimos ir al McDonalds hasta obtener una mejor información (la zona tampoco invitaba mucho a experimentos el primer día de las vacaciones…). Por la tarde noche fuimos al aeropuerto a recoger a Josep, y fuimos a alquilar un carro. Nos dijeron que necesitábamos un 4×4 para llegar a San Blas, así que alquilamos una Tucson. Por fin a eso de las 10 de la noche llegó Leti y nos fuimos todos a cenar al lado del hotel. Para nuestra sorpresa, aunque fuimos a una especie de cafetería cutre, tenían en un expositor sobres de salchichón y chorizo de El Pozo, que fue nuestro máximo acierto de la noche (tras pedir platos como pavo con salsa de navidad, que básicamente era pavo chapoteando en salsa de chupachups) y, por cierto, nuestra cena de Nochebuena!!!!

Al día siguiente recogimos a Isaac, que al final se vino con nosotros, y salimos con rumbo a Kuna Yala (San Blas). Isaac resultó un tipo peculiar, pero de esos a los que se coge cariño: todo un personaje, indio Kuna (de nombre artístico Audri Yala), cantante con los Rabanes, músicos que ganaron los grammy el año pasado (toca la flauta y hace ruidos de pájaro en canciones protesta), hermano de las estrellas, hijo de la luna, primo de la tierra, sobrino del sol… y que tenía más peligro que bautizar a un gremlin (de hecho nos perdimos dos veces de camino a la isla). Y, efectivamente, necesitábamos un 4×4. Para nuestra diversión, nos habían dado un 4×2 y automático, lo cuál hizo que una vez que nos adentramos en la selva profunda (pero profunda profunda) nos quedáramos tirados en un par de cuestas y al final de un río que tuvimos que atravesar, a lo rally. Esta zona estaba totalmente empantanada, y desde mi posición de conductor era divertido ver cómo Marta y Leti chapoteaban en el barro (se hundían hasta las rodillas, perdían las sandalias por el camino, les atacaban hormigas rojas del tamaño de un elefante…) para que el coche tuviera menos peso y pudiera atravesar la zona sin atorarse. Costó, pero al final llegamos al embarcadero para las islas. Eso sí, de barro hasta las cejas.

Y por fin, a eso de media mañana del día de Navidad, llegamos a Isla Aguja, una isla de unos 150×150 metros, que tardabas en rodearla unos 5 minutos, a habitar allí durante dos días intensos de snorkle, playa caribeña, comida escasa pero buena (centollo, langosta, arroz blanco, patacones que es plátano frito, pollo, pescado…), noches estrelladas, peces, cangrejos, hamacas, palmeras y unas cabañas super chulas, típicas de los indios kuna, cuya luz por la noche eran velas, en las que el suelo era la arena, que estaba llena de agujeros en los que vivían cangrejos fantasma (transparentes) y cangrejos ermitaños que salían por las noches y que vivían aterrorizados de nosotros!!!  Al más puro estilo de Robinson Crusoe!!! De hecho, teníamos que abastecernos en el poblado indígena (a unos 20 minutos en lancha de la isla) de agua, cerveza, patatas fritas…Dos días increíbles en un paraíso muy económico y que ojalá aguante la visita de turistas y se mantenga como es!!! Y así pasamos la Navidad en Panamá, echando de menos la nieve y a la familia mientras veíamos peces tropicales en playas caribeñas tras habernos adentrado en la selva panameña!!!


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