Archivo para la Categoría ‘Chaclacayo’

18
Oct

Pachamanca

   Publicado por: admin

El jueves pasado, 8 de octubre, fue fiesta en Perú. Se conmemoraba la batalla de Angamos, de 1879. Fue una batalla naval entre Perú y Chile, parte de la Guerra del Pacífico, en la que murió el almirante Grau, marino peruano conocido como el caballero de los mares por la extraordinaria educación de la que hacía gala en todo momento.

Nosotros aprovechamos la celebración del día festivo, que aquí se llaman feriados, para salir de Lima a ver el sol. Quedamos con Alejandro e Inma, nuestros compañeros (creo que ya he hablado de ellos, becarios por Murcia y Andalucía, que llevan ya unos 9 meses y se van en diciembre y enero respectivamente) y amigos suyos. Conocimos a Juanjo y Óscar, pamplonicas que tienen aquí una empresa de ropa estilo Kukuxumuxu a lo peruano, llamada Cuy Arts, Alfonso, que trabaja para Cobra, y algunas chicas peruanas, novias y amigas del resto.

Fuimos en sus coches a Chaclacayo, una zona a unos 30 km. de Lima a la que se tarda, entre el tráfico y la velocidad a que se circula aquí, unas 2 horas en llegar. Paramos a tomar una cervecita y a comprobar que en Perú hay sol fuera de Lima, y seguimos la ruta hasta Santa Eulalia, donde el plan era comer Pachamanca, comida típica peruana, que básicamente es carne y tubérculos hechos con piedras calientes. Una vez que llegamos a la zona, vimos que era toda de restaurantes campestres, que vienen a ser restaurantes merenderos con musiquilla, al más puro estilo de las películas. Nos recomendaron por el camino ir al Paraíso, así que allí nos dirigimos.

Nos recibió la “melodiosa” música de una chica a la que decidimos llamar Daisy Chávez, por algún motivo que se me escapa. Esta era una chica un tanto rechoncha a la cabeza de un grupo de personas en estado catatónico que aporreaba instumentos musicales mientras Daisy emitía sonidos estridentes a lo “me acabo de levantar y canto en la ducha pero con micrófono”. Por supuesto, este grandioso espectáculo alteró las hormonas de Marta, y en un visto y no visto (de verdad, ni me di cuenta de que se había ido) apareció en medio del escenario abrazando a Daisy.

En fin, corrimos a sentarnos en una mesa antes de que la “animadísima” músicota de Daisy entrara por nuestras venas y nos hiciera bailar como fans de los beattles en pleno apogeo de los 60 y pedimos pachamanca. Y la pachamanca llegó, tras unos 40 minutos de espera, pero llegó. Carne de chancho (cerdo), pollo, res, con patata, camote (boniato), tamal, vainas…hechas en piedras calientes. Estaba bueno, aunque lo mejor era el pollo. Días más tarde volvimos a comer pachamanca de camino a Chavín de Huantar (esa es otra historia: Andes, ruinas pre-incas, Indiana Jones…) y para mi gusto estaba bastante mejor, pero como primera experiencia, ni tan mal. De postre, picarones, una mezcla entre churros y boniato (sé que no suena bien, pero se deja comer…) con caramelo.

Volvimos cansados, pero agradecidos por el sol, el día de fiesta, y el salir de Lima (aunque estamos muy bien aquí, vinimos todos con muchas ganas de comernos Perú…), y nos empezamos a mentalizar de lo que venía al día siguiente: los Andes.


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