Navidades en Birmania
Vuelvo a retomar el blog tras casi dos meses… y qué dos meses! Voy a dividirlo en diferentes posts para que no se haga eterno, y ya son viajes tan lejanos que no sé si me acordaré bien de cada detalle, pero haré lo que pueda!
Si mi memoria no me falla, el fin de semana después de mi última entrada en el blog fuimos a Pattaya a un festival de música q estuvo muy bien (el festival, xq Pattaya… en fin).
Y ya… entramos en las NAVIDADES!!! Casi sin enterarnos, claro, porque entre el calor que hacía, el no tener a la familia cerca, muchísimo curro que tuvimos esa semana anterior, y los planes de viajes… de repente nos plantamos en Nochebuena, con la llegada masiva de becarios de toda Asia!!

Nos juntamos como unos 25-30, cenamos todos en el famoso Suda (famoso no por el glamour, sino por la cantidad de veces que vamos), y luego salimos por Khao San. Pero nosotros no pudimos quedarnos hasta el final porque nos íbamos casi casi directos al aeropuerto dirección a BIRMANIAAAAAAAAAA!!!!!!!!!
Así que ahí empieza este episodio: Navidades en Myanmar, o Birmania, o Burma, o como queráis llamarlo. Myanmar es el nombre oficial que adoptó en 1989 la Junta Militar que gobierna el país desde 1962, y que algunos países aceptan y otros no. Bueno, el caso, que el día 25 de diciembre cogimos el vuelo a las 7 de la mañana hacia Yangon, la excapital de Birmania (xq hace 5 años tmb la Junta militar decidió cambiar la capital de sitio). Tras buscar alojamiento y conseguir solucionar el problemilla que teníamos con los vuelos internos que nos faltaban para el resto del viaje, pasamos ese primer día por Yangon, viendo la ciudad, y la Gran Pagoda, un recinto de templos con la famosa gran pagoda dorada. El sitio era una pasada y las fotos dan prueba de ello.

Al día siguiente, bien prontito, cogimos vuelo a Bagan. Este día lo dedicamos con las bicis a ver toooooooooooodos los templos y ruinas, por Old Bagan, conociendo gente, niños, vacas, templos, nuestro amigo “peter” (nunca nos acordaremos de su nombre), más templos… Es que fue tan alucinante que no tengo palabras para describirlo. Puesta de sol de escándalo y para casa.




Cenamos en un sitio donde tardaron como 2 horas en traernos la comida pero mereció la pena por lo rica que estaba. Al día siguiente, más Bagan con las bicis, pero fuimos hacia el norte de Nuang U, a la zona de los pescadores, donde cogimos una barca que nos llevó por el río y a unos tempos-cueva por ahí escondidos.


Luego comimos en un sitio muy muy local, y por la tarde volvimos hacia Old Bagan con las bicis, paseando, puesta de sol en unos campos de cacahuetes, y de vuelta a casa paramos en una “feria” muy auténtica y entramos en el templo Ananda de noche.

Al día siguiente madrugón de nuevo para coger el vuelo a Heho (con parada técnica en Mandalay). De Heho en taxi a Nuangshwe o el pueblo al lado del Lago Inle.



El primer día excursión en canoas por los canales x el campo, visita a un monasterio con un monje suuuuuuuuper majete, trekking, subimos a un templo donde se veían unas vistas guays del lago y cena en otro sitio suuuuuuuuuuuuuuuuuuuuper rico (hay que ver cómo comimos en Birmania!!!).



Al día siguiente habíamos contratado a un local para que nos llevara con el barco por el lago, viendo los pescadores, los pueblos flotantes, huertos flotantes, taller de canoas, fábrica de seda, de cigarros, más templos, vacas, monjes… y al final del día la puesta del sol en el río ESPECTACULAR.

A la vuelta pasamos algo de fresquete (he de mencionar que no fui preparada al viaje y me pasé la semana entera con la misma sudadera… es que me he malacostumbrado al calor de Tailandia). Esa noche cenamos en un sitio donde posiblemente hacen los MEJORES Y MÁS RICOS pancakes de la historia, sin exagerar…
Al día siguiente, ya 30 de diciembre, tocaba vuelta a Yangon, así que seguimos visitando templos y zonas del “downtown” de la ciudad, con unas compritas en el Scott Market incluidas.
Al día siguiente, 31, acababa nuestra aventura por Birmania. Como resumen de este viaje lo que puedo destacar es la GENTE birmana, todos encantadores, amabilísimos, generosos…, la comida, los paisajes… no sé. Todo el viaje en general fue increíble, así que es un destino que recomiendo 100% para ir. Tanto, que aunque yo soy más de no repetir sitios porque pienso que hay muuuucho mundo por ver, sé que volveré a visitar. Birmania, I’ll be back (o seré espalda, como diría Luis. Chiste malo
).
Próximo post: Año nuevo en Koh Phangan!!
I WANT THOSE PANCAKES!!!!!!!!!!!!! Ja, ja, ja!!! Qué chulo todo, y la puesta de sol INCREÍÍÍÍÍÍBLE!!!!!!!
Qué bonito todo, las puestas de sol, el lago, los ríos, los templos… qué monos los niños. Estás haciendo tantas cosas y taaaaaaaan guays que parece que llevas diez años fuera. Muaa!!